Hoy se cumplen 20 años del rescate de Elián González, el niño cubano convertido en símbolo de la Revolución

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Hace 20 años que el “balserito” Elián González se logró salvar de morir ahogado junto a su madre y a un grupo de cubanos que intentaron llegar a los Estados Unidos. La situación desató una verdadera lucha entre el exilio cubano en Miami y el régimen cubano, encabezado por Fidel Castro. La situación logró zanjarse con un fallo de la justicia estadounidense que propició que el pequeño regresara a Cuba.

Elián González fue considerado un símbolo en las dos orillas. Primero en Miami, por el “milagro” de lograrse salvar de morir ahogado y porque su rescate ocurrió el Día de Acción de Gracias. Después, tras su regreso a Cuba el 28 de junio del año 2000, se convirtió también en un símbolo de la Revolución cubana y su “triunfo una vez más sobre el imperialismo”.

El propio Fidel Castro se involucró personalmente en el caso. Llegó a transformar lo que en cualquier país del mundo hubiese sido una disputa familiar por la custodia de un niño, que salió de su país sin permiso de su padre, quien quería traerlo de vuelta para criarlo junto a él Cuba.

Para Castro, conocedor de que en Estados Unidos se respetan las leyes, se convirtió en una oportunidad de proyectarse internacionalmente como un “defensor de la niñez”. Sin embargo, lo que detrás se escondía era su eterna lucha por asestarle un golpe de dimensiones internacionales a la comunidad de exiliados cubanos en Miami.

Fidel Castro se involucró en su caso desde un comienzo. / Foto: AP

Elián González 20 años después…

La denominada como “crisis de los balseros” tuvo lugar en 1994. Sin embargo, en 1999 la embarcación en la que viajaban Elián González solo era una de las tantas que se lanzaron al mar de forma masiva sin que el gobierno cubano lo impidiese.

Muchos aseguraron ahora que a Elián González le “lavaron el cerebro” tras su regreso a la Isla y por eso hoy parece “casi un autómata”, siempre con cara de mal humor.

La cara del “balserito” más recordada, sin embargo, resulta la del día en que lo sacaron de casa de su tío en la Pequeña Habana por un grupo de “marshalls” estadounidenses. Era el 22 de abril del año 2000 y la orden de entrar la había dado Janet Reno, entonces fiscal general de EE.UU. y para muchos exiliados “la mala” de esta “película”. Ese día, los exiliados cubanos que gritaban la consigna de “Elian no se va” supieron que no iba a hacerse realidad.

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