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Tarará, la ciudad escolar en Cuba que pasó de acoger rusa a convertirse en un jugoso negocio para turistas

Luego del triunfo de la Revolución muchas familias se vieron forzadas a abandonar el país y dejarlo todo atrás. En ese momento el estado cubano prometió levantar proyectos de beneficio social en los lugares en que la burguesía mantenía acaparado el poder. A raíz de esto se llevaron a cabo diversos proyectos de dedicados a la recreación de niños y jóvenes por toda Cuba, siendo uno de estos la villa Ciudad de los Pioneros José Martí, la cual pasó a ocupar el terreno de las inmediaciones de Tarará.

El apoyo de la URSS permitió que viera la luz ese majestuoso proyecto que contaba con cinco bloques docentes, siete comedores, teleférico, hospital y hasta un parque de diversiones. El centro rápidamente se volvió una especie de paraíso vacacional para jóvenes de todo el país.

A finales de la década del 80, luego de accidente nuclear en Chernóbil, Tarará dispuso sus instalaciones para la atención de los enfermos y su respectivo tratamiento para la eliminación de la radiación.

Desde ese entonces Tarará pasó a ser atendido directamente por el Ministerio de salud Pública.

En la actualidad, todo aquel proyecto que inició para el beneficio social se encuentra en manos de GAESA, el conglomerado militar cubano del cual se dice que controla más del 60% de la economía en la Isla y que ha hecho de ese complejo heredado de “la burguesía criolla” un centro para el turismo, cuyas casas pueden llegar a costar hasta 190 dólares diarios.

A pesar de que los jóvenes de estos tiempos no cuentan con espacios a precios asequibles para el disfrute, nadie habla de aquellos proyectos sociales que aprovechando las bondades de esa zona de playa brindaban un tiempo de recreación sana y esparcimiento.

Aquel embarcadero donde Ernest Hemingway atracaba su yate, el viejo teleférico y la iglesia de Santa Elena, se mantienen como fieles testigos de los cambios que han dado sus alrededores, pero como ellos no son de interés comercial, no se invierte en ellos ni tan siquiera un peso.

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