Campeón olímpico cubano Dayron Robles crea en La Habana una cadena de hostales para turistas y su propio restaurante privado

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El campeón olímpico cubano de 110 metros con vallas, Dayron Robles, sabe que su carrera deportiva ha terminado, pero a pesar de haber sido breve, se convirtió en una figura icónica del atletismo, llegando a ostentar el récord mundo de su especialidad. Su carácter y ganas de llevar la modernidad al deporte en la isla lo hizo romper con la Federación Cubana de Atletismo, llevándolo a salir por varios años del país y comenzar a correr por clubes europeos.

Pero Dayron Robles no solo fue pionero en el deporte, sino también en el emprendimiento, invirtiendo el dinero ganado en sus premios en crear su propia compañía en Cuba, a la que él mismo describe como “grupo empresarial Robles’ Business”.

Inicialmente se inclinó por la industria del alojamiento, contando ahora mismo con tres hostales, todos ubicados en el municipio de Centro Habana. En el portal TripAdvisor los describen como sitios “con altos estándares de calidad y un trato personalizado para que los clientes se sientan satisfechos”.

Los tres hostales, llamados Hostal DRobles Colonial, Hostal Robles Cayo Hueso y DRobles Family House, están ubicados en sitios céntricos del municipio más poblado de La Habana, y en su sitio web oficial hablan de ellos como “alojamientos desde donde es fácil acceder a lugares de interés social, histórico y cultural”.

El Hostal DRobles Colonial posee cinco habitaciones privadas, todas climatizadas y cada una con baño, además de un salón de espera y un comedor donde los turistas pueden desayunar en grupo. Robles Cayo Hueso está más destinado a turistas mochileros o que viajes en grupo, con siete baños y ocho habitaciones, en los que se combinan camas y literas. Por ultima está DRobles Family House, una elegante casa con 5 habitaciones modernamente equipadas, todas con baños privados y con el plus de encontrarse a solo unos cientos de metros del Parque Central.

Hace seis meses sumó un nuevo negocio, al parecer ampliando el horizonte de sus inversiones, y abrió el restaurante La Escondida Habana, en el cual funciona como anfitrión directo y en el que dice que desea que los clientes “se sientan como en su casa sin importar su nacionalidad”.

Pero el vallista cubano no quiere detenerse, habrá que ver hasta cuándo lo dejan seguir creciendo, pues ahora su objetivo es crear una experiencia Airbnb donde invitará a los turistas a participar de su vida cotidiana, los que podrán acompañarlo a correr a una pista, al gimnasio, a una playa y visitar su restaurante, donde se les ofrecerá un “desayuno olímpico”, tal como el que acostumbraba a comer él antes de competir.


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