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Rebeca Martínez encanta a miles de cubanos haciendo aerobios desde su casa en plena cuarentena

El que piense que Rebeca Martínez abandonó los ejercicios aeróbicos después que dejó de salir en la TV está más que equivocado y es que ahora esta sex symbol cubana de los años ochenta transmite por Facebook sus rutinas para que todos su sumen desde sus casas en medio de la cuarentena por el coronavirus.

La gata fiera que todos veían en los escenarios, lejos ahora de su díscola y turbulenta presencia, ha decidido ayudar desde su hogar a que los cubanos no caigan en el abandono físico y nos invita desde sus redes sociales a sumarnos a sus rutinas de ejercicios, con «cariñitos», como ella misma dice.

No han faltado los elogios y los piropos de muchos, quienes se han apuntado a esta saludable iniciativa. «Me traes buenos recuerdos de estos tiempos tuyos en los aeróbicos, sigues igual de bella y en casita»; «Divina como siempre, eres un sol»; «Bravo Rebeca!!! Ya nos hacían falta tus ejercicios!!!! Ahora para la cuarentena están super!», comentaron algunos en la transmisión.

Al parecer, quien por año fue el objeto del deseo de muchos hombres cubanos, que la veían entrenar en aquellas inolvidables licras multicolores, se siente algo abandonada por los mismos medios a los que tanto tiempo le regalo su presencia y les ganó audiencia.

«Si todo vuelve a la normalidad, hay que tener fe, me gustaría mucho que los medios me tuvieran en cuenta para retomar esa actividad», dijo ayer Rebeca en su transmisión.

Como toda artista polémica, ha sido amada por unos y repudiada por otros, sobre todo por las mujeres de aquellos hombres que por nada del mundo se perdían Ponte en forma, de lunes a viernes, a las 7 de la noche.

«Si tú quieres bajar 5 libras ejercítate!! Pero sobre todo, ejercita tu alma», escribió en uno de los comentarios de su perfil de Facebook.

Rebeca siempre ha sido consciente de que fue una mujer deseada; pero asegura que nunca se esforzó por serlo. Sobre todo porque recibía cartas “muy explícitas” de muchos hombres que le contaban sus fantasías con ella… y eso era demasiado. Hasta los presos le escribían para enamorarla, lo mismo al INDER que al ICRT.

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