Jefe de reglas y arbitraje de la Federación Cubana de Judo vence por ippón al coronavirus

Luego de una vida entera de haber estado cantando ippones en certámenes deportivos a nivel centroamericano, panamericano, mundial y olímpico, William Rosquet no llegó a imaginar que el pasado 11 de abril él también saldría airoso por esta vía al recibir el alta médica luego de haber pasado 14 días bajo tratamiento contra el coronavirus COVID-19 en el Hospital Militar Dr Luis Díaz Soto, de La Habana del Este.

Rosquet, jefe de reglas y arbitraje de la Federación Cubana de Judo, contó desde su vivienda en Artemisa los pormenores de lo que vivió tras ser diagnosticado como positivo al coronavirus, lo cual lo atribuye a un posible contagio en los aeropuertos (Santo Domingo o La Habana) tras viajar de regreso a la Isla, al concluir la participación cubana en el Festival Militar de República Dominicana.

“Como acostumbro, al día siguiente de mi llegada fui al policlínico a hacerme el análisis de la gota gruesa y decidí aislarme por si acaso. Ni siquiera pasé por casa de mis padres. Como al cuarto día empecé con decaimiento, catarro y el 23 me dio fiebre. Me llevaron urgente para el Naval y allí me dejaron ingresado por sospechoso. Tras realizar el análisis, el 28 informaron que era positivo”, recordó.

Según cuenta William, el equipo médico que lo atendió no perdió ni un solo minuto. El mismo día que ingresó comenzaron el tratamiento con Azitromicina (una diaria por cinco días), tres tipos de antivirales (cada 12 horas) y el Interferón Alfa 2B (en días alternos). Además, señala que nunca experimentó falta de aire ni complicaciones mayores.

“No puedo estar hablándote sin mencionar a los doctores y a todo el personal en general. No tengo nombres porque estaban enmascarados con la protección que llevan. No les vi casi la cara a ninguno, pero estaban pendientes de nosotros, La atención no fue buena, fue excelente. Todo el personal, sin distinción, te preguntaba a cualquier hora cómo te sientes. Y ellos trabajan 15 días y luego otros 15 más tienen que estar aislados de su familia pues el riesgo existe siempre, aunque tengan protección”, añadió-

Ahora, con unas libritas menos por el tratamiento que mermó un poco su apetito, el hombre que rige los destinos del judo cubano en lo que a impartir justicia sobre el tatami se refiere, pasará los restantes 14 días aislado en su vivienda con el Interferón Alfa 2B en la misma dosis que el hospital y con el antiviral kaletra cada 12 horas.

“Vivo con mi hijo y su esposa. Por las medidas que tomé solo ella se contagió, pero ya está al salir también del hospital. Nadie en el barrio ni en la familia está enfermo. Los vecinos se asombraron de que no fuera a visitarlos cuando llegué, pero quería protegerlos”, comentó William a nuestra redacción.

Aunque se sabe un vencedor, dice que “todavía hay mucha gente en las calles, a veces en moloteras innecesarias, y no saben lo peligrosa que es la enfermedad”.

“Les aconsejo que cuiden a los niños y a las personas mayores. Que no salgan. Así se lo decía a los compañeros del Inder cada vez que me llamaban al hospital. Y solo deseo que llegue el 25 de abril para rehacer mi vida normal”, terminó aconsejándonos, lleno de esperanza, que ya queda poco para decirle fin para siempre a esta enfermedad.


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