Víctor Mesa: “Yo soy cubano 100%… por eso me mantengo viajando entre Miami y La Habana”

Con tan solo mencionar el nombre de Víctor Mesa ya es suficiente para que se desate un vendaval de pasiones dentro de la gran fanaticada que ama el béisbol. Con su inmejorable desempeño como jardinero central en Series Nacionales y luego como el más polémico director de equipos, en sus 63 años nunca ha pasado desapercibido y se ha mantenido coleccionando a su paso legiones enteras de fieles partidarios y acérrimos adversarios.

Imaginar a Víctor Mesa en su hogar tranquilo y confinado con su familia para ahuyentar el virus que ataca el planeta, con las energías controladas sin esa explosividad que derrochaba en los terrenos de juego; es una ilustración abstracta muy difícil de descifrar para los aficionados.

“Son tiempos difíciles, hay que quedarse en casa”, expresó el destacado atleta en un entrevista ofrecida al blog Swing Completo.

A lo largo de sus años, Mesa ha construido una sólida familia que se ha mantenido unida siempre. Su primogénito Víctor Víctor (Guante de Oro en Doble A) y Víctor Jr. (elegido el mejor jugador de la Clase de novatos), apenas comienzan a dar sus primeros pasos en arenas profesionales y él quiere estar cerca para no perderse los detalles de sus avances.

“Aquí estamos todos juntos. Mis hijos tienen sus características diferentes pero cada uno tiene un poquito de mí. En estos días entrenamos todos en casa”, cuenta Víctor.

Para nadie es un secreto que la presencia de este hombre que imprimía pimienta en cada choque es algo que se extraña. Su pasión, pujanza y la preocupación por quienes se encontraban bajo su mando es algo que quedará en la memoria de generaciones.

“Preferí dedicarles el tiempo a mis hijos, aunque me mantengo viajando todo el tiempo entre La Habana y Miami. Dirigir es una dura tarea y hay que dedicarle todas las energías disponibles. Ya estoy un poco mayor y quiero descansar, por eso tomé esa decisión”, confesó Víctor.

Con respecto a si consideraría dirigir algún equipo profesional en Estados Unidos el pelotero respondió que no lo creía posible.

“El idioma es una barrera para mí, la verdad que me cuesta mucho trabajo aprender inglés. Mejor me mantengo así, observando desde afuera y siempre pendiente al desarrollo de mis muchachos”, confesó.

“La explosión naranja” como también se le conoció durante su tiempo como jugador, no quiso despedirse sin enviar un mensaje.

“Quiero mandar un saludo a todos mis amigos, a la gente de Sitiecito donde me críe y darle un abrazo al pueblo de Cuba. Yo soy cubano 100%. Pronto estaremos por allá”, dijo antes de despedirse del citado medio.


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