Huber Matos, el primer comandante disidente de Fidel Castro

Corría el año 1959 y Huber Matos, comandante de la provincia Camagüey por aquel entonces, era considerado el quinto hombre de la Revolución, detrás por supuesto de Fidel Castro, su hermano Raúl, el Che Guevara y Camilo Cienfuegos. Sin embargo, ese estatus no duraría mucho y sus diferencias con Fidel Castro terminarían por significar su desgracia.

Existe una foto bastante famosa que lo inmortaliza a la izquierda de Fidel, sobre el tanque en el que este hizo su entrada triunfal en La Habana, marcando simbólicamente la caída del gobierno de Fulgencio Batista.

Matos logró abrirse un puesto entre los guerrilleros de la Sierra Maestra cuando aterrizó con un cargamento de armas traído desde Costa Rica, en marzo de 1958.

Hubert Matos junto a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos durante la entrada a La Habana, en enero de 1959

Tanto, que el propio Fidel Castro lo llamó en enero de 1959 para que dejara su tropa en Santiago de Cuba y se le uniera en la caravana revolucionara que se aprestaba a entrar en La Habana.

Aquella posición no duraría mucho y sus diferencias con Fidel terminarían por significar su desgracia.

A menos de un año después, Matos sería condenado a 20 años de prisión, acusado de sedición e incluso ridiculizado por Fidel durante su juicio por “usar los argumentos de los enemigos de la Revolución” al denunciar el giro al comunismo que daba el proceso.

Desde su encumbramiento, Matos salió para la cárcel. Fue el primer jefe de la guerrilla que se estableció en la Siera Maestra que fue procesado acusado de acciones contrarrevolucionarias, junto con varios de sus principales colaboradores.

El 19 de octubre envió una segunda carta de renuncia a Castro, debido al giro comunista por el que Fidel estaba llevando a Cuba.

Su caso pasó a ser el centro de varias campañas internacionales para que fuese puesto en libertad e incluso llegó a especularse que podía ser canjeado por otros izquierdistas presos en otros países, como el francés Regis Debray, quien por aquellos mismos años cumplía prisión en Bolivia.

Fue el primer disidente que desde la cúpula revolucionaria denunció la “desviación” del proceso político, cuando en 1979 dejó la cárcel, no todos lo recibieron bien en el exilio.

Primero porque para quienes se habían ya ido de la isla, Matos había sido “uno de ellos”, es decir, parte de los barbudos que ocuparon el poder e instauraron el gobierno comunista.

Además, como comandante militar de Camagüey, tuvo responsabilidad en los cuestionados fusilamientos de colaboradores de Batista y otros enemigos de la Revolución que caracterizaron los primeros tiempos del proceso.

También las luchas por el control del movimiento opositor cubano en Florida contribuyeron a su desplazamiento ente los exiliados y Matos, que habría podido ser un líder de los contrarios al gobierno de los Castro, fue perdiendo ascendente.

Falleció a los 95 años de edad en Miami, Estados Unidos, donde se le diagnosticó un ataque masivo del corazón. En respeto a su voluntad, sus restos fueron trasladados a Costa Rica, país que lo acogió cuando llegó exiliado por primera vez en 1957.


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