La frita, tan cubana como nuestras palmas

En Estados Unidos, y en una gran parte de los países del mundo, a partir de la década del 50 se empezó a propagar la comida rápida, especialmente las hamburguesas. En el caso de Cuba esto ya existía desde mucho antes, aunque como todo lo que es “a la cubana” tenía nuestro propio sello: la apetitosa Frita Cubana.

La receta original de la Frita Cubana se elabora a partir de carne de res molida, manteca de chorizo con pimentón, cebolla, salsa de tomate y papa frita picada finamente en juliana dentro de un pan suave para que sea crujiente. Su secreto, según dicen, se encuentra justo en la manteca de chorizo con pimentón, la cual además de darle más sabor, hace que se fría mejor y se compacte.

Vendidas en los típicos carritos con cocinas de gas líquido, de kerosene (luz brillante de toda la vida para los cubanos), estas fritas llegaron a convertirse una comida perfecta luego de salir del cine o después de haberse dado unos buenos tragos.

Los puestos de fritas estaban por todas las calles de La Habana

Prácticamente en cualquier lugar público existía un puesto de fritas, principalmente en las afueras de los estadios de pelota, bares, paradas de guaguas, etc. Pero más que eso era la comida típica de barrio que podía consumirse a cualquier hora, ya fuera desayuno, almuerzo, comida o merienda. Llegó a ser muy conocida en todas partes del país por ser muy barato aparte de delicioso.

Fueron famosas su cafetería El Bulevar en la calle 23 entre 2 y 4 en el Vedado; la popular La Cocinita en la calle Paseo donde estaba entonces el desaparecido Palacio de los Deportes; el puesto ubicado en la bodega La Guajira, en 24 esquina a 25, en el Vedado. También las fritas «de lujo» de los Hermanos García, uno de los puntos donde merendaban los que acudían a los velorios de la funeraria Alfredo Fernández, en Zapata entre Paseo y 2, mientras otros dolientes enjugaban sus lágrimas en Los Chavales, bar situado en Paseo y 29. En los portales de la fonda León, en Diez de Octubre entre Estrada Palma y Luis Estévez, frente al desaparecido cine Tosca, estaba una mujer cuyas fritas se mantienen aún en el imaginario popular, Josefina Siré. En la Quinta Avenida, acera sur entre las dos rotondas, había toda una hilera de esos puestos desplegados ante otra hilera de bares y cabarés de mala muerte.

Los puestos de frita junto con los puestos de chinos, eran conocidos como “casa de socorros”, porque podía uno alimentarse con unos pocos centavos. Y para hacerlo más gráfico, cuando la situación estaba muy mala la gente decía “no me gané ni para la frita”

El puesto de fritas era un sitio de tanto arraigo popular que de cierta forma identificaba al país. Al dicho que no creo que se haya formulado para denigrarnos, porque con ella se arreglan y discutían todos los problemas y negocios, y que es real, de que: “Cuba es un país de café con leche”, podía agregársele: “y fritas”.

Así se repartía tradicionalmente un puesto callejero de fritas

El eclipse de las fritas comenzó en marzo de 1968, con la llamada «ofensiva revolucionaria» que terminó por eliminar los negocios particulares, por pequeños e insignificantes que fueran. Antes de 1959 tuvo entre las comidas rápidas una preeminencia mayor que los bollitos de carita y las majúas de los puestos de chinos, los perros calientes —llamados entonces hot dog—, las frituras de seso y bacalao, los chicharrones de viento y de pellejo, los tamales…

Como mismo sucedió con no pocos cubanos, la frita también emigró. Los cubanos abandonaban en masa la Isla al tiempo que tanto propiedades como negociosos eran nacionalizados. El componente principal de la frita, la carne de res, comenzó a desaparecer porque las vacas, como mismo sucede en la India, pasaron a ser algo casi sagrado.

La frita partió junto los más de dos millones de cubanos que abandonaron la tierra que los vio nacer. Algunos de estos, comenzaron a recrear en diversas partes del mundo aquellos negocios que fueron de su propiedad o que conocieron del exquisito sabor de aquellas fritas en las calles cubanas.

La frita emigró a Miami y allí es donde único sobrevive

En el caso de Estados Unidos, la fiebre de las hamburguesas comenzó mucho después del surgimiento de las fritas, por lo que no hay imitación, sino posiblemente lo contrario; McDonald’s se esparció por todo Estados Unidos con sus hamburguesas, las cuales para muchos no dejan de ser una versión insípida de la frita cubana.

No obstante, en Cuba, donde nació, muchos cubanos de hoy en día nunca han tenido la oportunidad de empatarse con una verdadera frita. Pero si en la Isla el tomarse un café con leche en la mañana es casi una misión imposible, imagínese usted el degustar de un deliciosa una frita de carne de res.


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