María de Jesús, una cantante que fue borrada del panorama musical en Cuba

Quizás para muchos jóvenes su nombre resulte desconocido, pero para nuestros padres y abuelos María de Jesús fue una de las voces más sonadas en Cuba en la década de los 80, luego de su participación en el concurso televisivo Todo el mundo canta, donde hizo aparición por primera vez ante las cámaras.

Su carácter fuerte, su postura en el escenario y su voz grave eran su sello, todo lo que contrastaba con su pequeña estatura.

Los Festivales de la Canción Adolfo Guzmán contaron con María de Jesús entre sus ganadoras, a pesar de que nunca se le otorgara injustamente el primer lugar, como decían la mayoría de las personas que los veían cuando eran transmitidos en la televisión cubana.

Se confiesa como católica, aunque no fanática. “Me apasiona la fe”, dice.

Nacida en Sancti Spíritus, su niñez trascurrió en Placetas, en la provincia de Villa Clara. Allí con 13 años matriculó en el Conservatorio de Música y estudió coro, guitarra y apreciación musical.

Su comienzo fue cantando los temas de Massiel, y también interpretaba sus canciones que por el nombre de esta cantante española era reconocida por su circulo de amigos.

Con apenas 16 ya robaba aplausos sobre los escenarios y fue incluida en una gira internacional las entonces República Democrática Alemana y Checoslovaquia así como Polonia, junto al Conjunto Folklórico Nacional.
Todo un éxito que levantaba a los asistentes a los conciertos, aun sin conocer el idioma.

Sin embargo su carrera se desvinculó tras esto de la música y comenzó a trabajar en la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública.

Así hasta sus 24 años, cuando llegó la oportunidad de participar en el programa Todo el mundo canta en 1982. Allí, aunque no logró quedarse con el primer lugar, algo que fue protestado por muchos, su tercera posición le valió el respeto y el reconocimiento suficiente para lanzarla a la fama dentro de la isla.

Desde ese momento se convirtió en una de las artistas más reconocidas en el país y gracias a eso comenzaron nuevamente las giras internacionales. Así conoció a quien se convertiría en su primer esposo, el sueco Stefan Kovacs.

Aprovechando su viaje a Bulgaria para participar en el Festival Orfeo de Oro decidió en su viaje de regreso ir a conocer a la familia de su prometido en Suecia, algo que provocó sus primeros encontronazos con el Gobierno por haber roto el itinerario trazado por la agencia Cubartista.

María de Jesús asegura que tras su boda con Kovacs nada fue igual y poco a poco la fueron borrando del panorama artístico y musical de la isla.

Desde ese momento dejaron de ser escuchadas sus canciones en los medios nacionales y no se le permitió entrar a Cuba hasta muchos años después.

“Me casé con “el extranjero” Stefan Kovacs, quien ahora, por esas ironía de la vida, vive en Cuba y es el representante general de los Controles Antidoping para Cuba y América del Sur de los deportistas de alto rendimiento con quien tuve a mi hijo Pedro Kovacs, nacido en Estocolmo que tiene actualmente 27 años y es nuestro orgullo”, contó hace unos años en una entrevista.

Después de 13 años le entregaron nuevamente su pasaporte, pero cuando viajó a Cuba para ver a su madre no la dejaron entrar en por el aeropuerto.

Vivió en Suecia, Finlandia, Rumanía, Hungría y Estados Unidos, pero finalmente logró repatriarse a Cuba en el año 2014 tras los cambios en la política migratorio realizados por el Gobierno.

“Mi sueño se materializó finalmente en el 2014, cuando ya poseo mi carnet de identidad y libreta de abastecimiento. Vivo en la periferia, me gusta; una casa de piedra, donde tengo cubiertas las necesidades básicas que debe tener una persona”, comentó el pasado año a CiberCuba.

Junto a ella ahora viven su hijo pedro y su esposa cubana Maybel, sus dos perros y rodeada de plantas. “Cubanía pura”, como ella misma a asegurado.


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