Cementerios de Miami también viven el robo de cadáveres para la santería cubana

Algunos creen de forma equivocada que a los cubanos muertos sólo se los pueden robar en los cementerios de la Isla, pero están equivocados. El robo de cadáveres con fines religiosos se ha puesto también de moda en el sur de la Florida, sobre todo en Miami.

Arthur Kennedy, un guardajurado que vive en el cementerio en el que trabaja cuenta que cada vez con más frecuencia se encuentra tumbas abiertas y restos humanos desperdigados.

Los huesos son hurtados por delincuentes que luego los venden en el mercado negro a los brujeros. A él mismo han llegado a ofrecerle hasta 1 000.00 dólares por una calavera.

Estos actos delincuenciales en los tres cementerios más antiguos de Miami están destruyendo además el patrimonio funerario que allí se atesora.

Los recursos destinados por los propietarios del camposanto para su protección son pocos: Kennedy, por ejemplo, debe vigilar solo los 10 acres del cementerio Lincoln y enfrentarse, además de a los delincuentes y rateros, a vagabundos, prostitutas y drogadictos.

En una ocasión, incluso le dispararon cuando conminó a un delincuente que saqueaba una tumba a salir.
De ese encuentro le quedó una cicatriz en el muslo y la necesidad de ser mucho más cuidadoso a la hora de enfrentar a los intrusos.

Del otro lado de la ciudad en el Cementerio de la Ciudad de Miami, que guarda los restos de 9 000 difuntos, la situación no es mejor.

Entre las bóvedas viven vagabundos que lavan su ropa en el lugar y las cuelgan sobre las tumbas para secarlas.
Numerosas bóvedas han sido destruidas a mazazos y los ladrones se llevan hasta las banderas de Estados Unidos que se colocan sobre las tumbas de los soldados caídos en servicio.

En los grandes panteones se reúnen los adictos para drogarse, lo que ha obligado a los conservadores a tapiarlos con ladrillos para evitar que estos entren.

Pero si estos dos cementerios presentan problemas, lo que sucede en el Evergreen Memorial Park es mucho peor. Allí, en menos de un mes fueron profanadas 20 tumbas y sus restos robados.

El destino de los huesos robados son las ceremonias religiosas de los paleros cubanos (mayomberos) y los practicantes del vudú haitiano.

Antes los sacerdotes de ambas religiones compraban legalmente los restos humanos; pero ante el incremento de la demanda de “trabajos” y la dificultad para encontrar por vías legales restos humanos, acuden cada vez más al mercado negro.

Aunque en los camposantos aparecen ofrendas a los orishas, todos los que creen que los santeros están vinculados a las prácticas predatorias en las tumbas, están, simplemente, desinformados, pues la santería no demanda el uso de huesos humanos en sus rituales.


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