La desconocida historia del gigantesco Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collantes

En medio del macizo montañoso de Topes de Collantes se alza un imponente edificio. Hoy es un hotel manejado por las Fuerzas Armadas, pero tiene una oscura historia, empezando como centro para atender pacientes con tuberculosis hasta convertirse en una inmensa cárcel donde eran recluidos los alzados que se levantan en armas contra el Gobierno en el Escambray.

La iniciativa para construir el Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collantes provino del entonces Jefe del Ejército, el coronel Fulgencio Batista. La primera piedra de este gigantesco centro médico se dedicó el 15 de junio de 1937.

Durante los gobiernos del propio Batista (1940-1944), del Dr. Grau San Martín (1944-1948) y del Dr. Prío Socarrás (1948-1952) el proyecto experimentó muy poco desarrollo. Sin embargo, cuando Batista se reinstala en el poder tras el golpe de Estado de 1952, ordenó que se reanudara la construcción y que se terminara de una vez por todas.

Sanatario de Topes de Collantes durante su construcción. 1953

En un primer momento la dirección de la obra corrió a cargo del arquitecto Cristóbal Díaz González, pero en la segunda etapa constructiva, fueron los arquitectos José Pérez Benito y Rafael Castiz quienes llevaron las riendas del asunto.

Para llegar hasta el sanatorio era necesario trasladarse a través de una empinada carretera de unos 23 kilómetros. Para su construcción, se emplearon cerca de seis millones de ladrillos. Además, se utilizaron 2.860 toneladas de vigas, 4.760 toneladas de cemento, 542 toneladas de cabilla, 23 600 metros cúbicos de piedra y 40,000 metros cúbicos de arena.  La inauguración, bajo el nombre oficial Sanatorio General Batista, tuvo lugar el 11 de noviembre de 1954.

El centro contaba con la tecnología médica más moderna de aquel entonces y tenía, entre otras cosas, una biblioteca, una sala de estudios y una sala-teatro con capacidad para 400 personas. En las plantas inferiores se encontraban la administración y la dirección, así como el frigorífico, la cocina y otros servicios.

Sanatario de Topes de Collante tras su inauguración. 1954

Su capacidad estaba concebida para atender a 1000 pacientes. Desde que se inauguró a finales de 1954, hasta el 30 de junio de 1958, pasaron por allí 1.930 enfermos, de los que fueron dados de alta 1.285, 30 fallecieron y 615 permanecían ingresados bajo tratamiento.

De igual forma el centro estuvo brindando asistencia médica a los vecinos de la comarca, quienes recibieron 454,953 servicios, de ellos 13,785 de emergencia y casa de socorro.

Ya para finales de 1958, se habían construido la residencia del director, veinte habitaciones para médicos y dos edificios multifamiliares (uno para uso de enfermeras y empleadas, y otro para el personal masculino), como parte de la proyectada “Ciudad Collantes”, Dependientes de la Jurisdicción Autónoma de Topes de Collantes (creada por la Ley 1008 de 6 de agosto de 1953), en este sexenio cerrado en 1958 al Sanatorio se le fueron incorporando la Península de Ancón, el acueducto y el Hospital Civil de Trinidad, la Unidad Médica del Puerto de Casilda y la Colonia Antituberculosa “Luis Ortega Bolaños” en la provincia de La Habana.

El actual hotel Kurhotel Escambray dispone de 34 habitaciones para atender al turismo de salud de alto estándar.

Con la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, los revolucionarios liderados por este se hacen con el control del Sanatario. A partir de los primeros años de la década del sesenta el mando militar cubano lo convirtió en centro de detención e interrogatorios para los alzados que capturaban en la zona del Escambray.

En el sótano del edificio se guardaban los cadáveres de los alzados que morían en los enfrentamientos contra las milicias contándose verdaderas historias de horror sobre ese sitio.

Luego comenzaron a utilizarlo primero, para alojar -y proceder a su adoctrinamiento político- a los contingentes de Maestros «Anton Makarenko» en formación, después para tratar a personajes del Régimen aquejados de trastornos respiratorios como el mismísimo Che Guevara, en 1965, y con el paso del tiempo, han terminado formando parte del Parque Nacional Topes de Collantes, dedicado a la explotación del «turismo de salud» para turistas extranjeros que paguen su estancia en divisas fuertes.

Hoy allí se encuentra el Kurhotel Escambray, que fue reconstruido y adaptado en 1985 para tratamientos médicos recuperativos para militares, familiares y personal civil, al que se añadió luego el incipiente desarrollo del turismo internacional de naturaleza en el hotel Los Helechos, donde también se presta servicio a cubanos en moneda nacional.


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