Cuba es La Habana y lo demás son áreas verdes… al menos eso confirma el coronavirus

Hay un dicho popular y sumamente regionalista que dice que Cuba es La Habana y lo demás son áreas verdes… y al menos durante estos tiempos de pandemia del coronavirus la frase parece tomar más fuerza que nunca. Los vuelos internacionales están detenidos, las clases suspendidas y la reapertura de casi todo el país dependen de que la capital cubana transite a la normalidad.

A mediados de junio comenzó el descenso gradual de la curva de contagiados en la isla, que terminó el 20 de julio, cuando no se registraron contagios en todo el país. Las autoridades se apresuraron a declarar la fase 1 de la desescalada en La Habana, pero muchos piensan que fue demasiado acelerada la decisión.

Mientras el país estaba en la tercera etapa, la capital, solo en la uno, disfrutaba de casi las misma condiciones que el resto de las provincias. Bares abiertos, restaurantes en funcionamiento, el transporte publico, las playas y las piscinas desbordadas de gente, los parques recreativos funcionando… crónica de un rebrote anunciado.

Una semana después de declarada la primera fase comenzaron a acelerarse la cifra de contagiados, hasta alcanzar nuevamente una media de 50 en los últimos tres días. En los primeros ocho días de agosto se registró el 90% de todos los casos de julio.

El aumento de los contagios ha sido gradual desde que a principios de julio La Habana entró en la primera fase de reapertura

¿Qué pasó y por qué pasó tan rápido? Lo cierto es que en este escenario cobra fuerza un sarcástico refrán cubano que dice “Cuba es La Habana y lo demás son áreas verdes”.

El plan de desescalada anunciado por el Gobierno no funcionó igual en La Habana que en el resto del país, y todos se preguntan por qué fue distinto. De hecho, la mayoría de los casos positivos que ahora existen en otras provincias (Villa Clara, Artemisa, Pinar del Río…), donde el virus era solo un mal recuerdo en las ultimas semanas, se relacionan con viajes de sus habitantes a La Habana.

Y es que parece que los habaneros, y los que no también porque la población flotante en la capital es casi igual a la de sus residentes habituales, confundieron la palabra desconfinamiento con normalidad.

Fueron muchos los que dijeron adiós a las mascarillas, al distanciamiento físico, bienvenidas las aglomeraciones, así como los ambientes de alto riesgo de transmisión, como los bares, las guaguas y las playas.

Sin cumplir con estas normas, por muy controlada que este la actividad viral en un momento, volverá a crecer el numero de contagiados nuevamente.

La Habana nunca tuvo una secuencia de más de 5 días con uno o ningún caso

Los nuevos focos se generaron en fiestas privadas, celebraciones religiosas, bares, entornos laborales como una construcción y también hay tres brotes en el este de la capital, donde se localizan las playas a las que acuden los habaneros.

Lo peor es que los expertos sugieren que el virus ha tenido una mayor diseminación y los casos están más dispersos, lo que podría terminar por complicar significativamente el control de la pandemia para el Gobierno. Según datos oficiales, en este momento hay activos 31 focos de contagio repartidos en 12 de los 15 municipios de La Habana.

Cuando vuelva a controlarse la situación y se anuncie una eventual reapertura de La Habana, se deben cumplir los principios básico de protección y control, sobre todo en los puntos calientes, como bares y centros nocturnos.

De ello dependerá no poner en jaque la reapertura de las escuelas en septiembre o el reinicio de los vuelos regulares en todo el país, un retorno que parecía ya seguro y ahora preocupa de nuevo a las autoridades.


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