La desconocida historia del Rey de España que anda dando tumbos por La Habana Vieja

En el portal del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, hoy Museo Municipal de la Ciudad de La Habana, se encuentra la única estatua del soberano español Fernando VII que existe en todo el continente americano.

En proyecto para la construcción del citado monumento tuvo sus inicios en 1827, aunque no se culminaron las obras hasta 1834. Ya para esa fecha el soberano español había muerto. La develación, tuvo lugar el 24 de julio y contó con la presencia del capitán general Miguel Tacón.

Durante la primera intervención norteamericana en la Isla, la escultura prevaleció mientras otros símbolos del dominio colonial (incluyendo la imagen de su hija Isabel II, localizada en el Parque Central), sucumbían a los reclamos febriles del pueblo liberado del yugo español. La suerte acompañó a la imagen del “Rey Felón”, como era tildado por su carácter traicionero, gracias a estar empotrada en la Plaza de Armas, espacio público bajo el control de las tropas yanquis.

El destino se negó también a que fuese removida en 1916, cuando se intentó colocar en su lugar una estatua de Tomás Estada Palma. Sin embargo, las tentativas de reemplazo estaban muy lejos de cesar.

En marzo de 1921, la revista Cuba Contemporánea sugirió su sustitución por otra efigie que perpetuara la figura de Carlos Manuel de Céspedes.

Los esfuerzos se retomaron una vez más en 1941, cuando Emilio Roig de Leuchsenring, Historiador de la Ciudad, inició una labor de catorce años de duración para hacerlos realidad.

Roig, junto al concejal Ángel Bertema, realizaron una petición formal al Ayuntamiento de La Habana para que se le permitiera llevar a cabo su empresa.

Durante casi tres lustros, Roig perseveró en sus intenciones y la estatua seguía en el mismo lugar. El I y II Congreso Nacional de Historia, la Comisión de Monumentos, Edificios y Lugares Históricos y Artísticos Habaneros y la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales aprobaron la renovación, pero contra viento y marea la imagen del polémico rey prevalecía, pues existía una poderosa oposición al proyecto, dirigida por el Diario de la Marina.

Finalmente, en 1955 se efectuó el cambio y la figura de mármol fue retirada hacia el Museo Municipal de la Ciudad. Hasta el día de hoy, resiste la sexta década de exilio en su “colonia predilecta” y sin inmutarse ante las burlas al pergamino de sospechada mala intención, sigue entre nosotros el “Rey Felón”.


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