Apuñalan y degüellan a cubano en Artemisa para robarle sus prendas y dinero

El pueblo de Cabañas, en el municipio de Mariel (Artemisa), fue testigo de un sanguinario hecho que ha dejado conmocionados a los pobladores de la zona. En horas de la mañana del pasado lunes 31 de agosto, se celebró el entierro de Jorge Luis Argudín, quien llevaba desaparecido desde el día 27 tras subir a un auto americano. Fue hallado el mismo lunes en el mirador del pueblo, apuñalado y degollado.

“Lo mataron para quitarle el dinero que llevaba y las prendas. No hay detenidos, pero sí tenemos a cuatro sospechosos”, comentó uno de sus familiares que prefirió no revelar su identidad.

Jorge Luis Argudín, de 56 años, llevaba varios días guardando las distancias y manteniéndose en su vivienda debido al coronavirus. No obstante, el jueves pasado, como acostumbraba a hacer anteriormente, se dirigió al parque de Cabañas, donde siempre se le podía encontrar dedicado a su negocio: el cambio de dólares.

Los que estaban cerca del parque vieron bajarse de un Plymouth gris, con ribetes y cristales negros y con una parrilla en el techo a cuatro hombres que no son del pueblo y que querían cambiar dinero. También escucharon cómo Jorge Luis Argudín les comentaba que los jueves solía ir a ver a su novia a Orozco (a 12 kilómetros de Cabañas).

Los testigos dijeron luego a las autoridades que del carro bajaron dos personas, uno de piel negra y el otro de piel blanca, eran “altos, jóvenes y fuertes”. Además, viajaba una persona mayor en el timón del vehículo y otro a su lado, delgado y con el “pelo con pinchos”.

Sus familiares contaron que Argudín se subió en el asiento delantero del almendrón y ya no se le volvió a ver vivo después de eso.

Al día siguiente, la familia acudió a denunciar lo ocurrido a la policía, quienes organizaron varias batidas por la zona en su busqueda. Sin embargo, no fue hasta tres días después que encontraron su cadáver, con múltiples puñaladas y degollado. Estaba en el Mirador del pueblo, una zona de monte atravesada por la carretera que va de Cabañas a Artemisa, justo en la Loma de la Gobernadora.

Los vecinos del pueblo aseguran que recibió innumerables cuchilladas en varias partes del cuerpo, incluida su espalda, y que sus manos quedaron casi destrozadas pues al parecer trato de defenderse y recibió gran cantidad de cortes en ellas.

Según comentan los pobladores de Cabañas, alguien conocido le dio las coordenadas sobre el paradero de la victima luego que este saliera de la casa pues él llevaba varios días trancado y ese día incluso se puso sus prendas.

A día de hoy la policía no ha dado con los cuatro sospechosos ni con el Plymouth gris con ribetes negros. “No mataron a un hombre: mataron a un pueblo”, escribió en Facebook Antonio M. Lozano Junior, un amigo de la víctima.


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