El alto precio de jugar en Cuba que no pueden permitirse la gran mayoría de los niños

Todos los niños tienen el deseo de tener juguetes… Desafortunadamente en la Cuba de hoy no todos pueden permitírselos.

“Mi mamá es profesora de una universidad, y mi papá cirujano pediátrico, ganan salarios altos y, sin embargo, no pueden ir a una tienda a adquirir un carro de juguete de esos lindos, grandes, bellos, con muchos colores…”, hoy como le decía en el aula una amiguita de mi hija de su escuela.

“Yo tengo 12 años de edad y entiendo que mis padres no pueden comprar eso, pero mi hermanito, que nada más tiene tres, no lo comprende, pues hay juguetes que cuestan tanto que un niño de primer grado no puede alcanzar a leer esas cifras. Si algún día mi hermano tiene ese carro, me parece que él, muy destructor, en unos meses lo romperá. Deben bajar los precios de estos productos, porque no son de tan buena calidad y tampoco debe costar tanto fabricarlos”, agregó.

Una verdad como un templo que parecen no entender los que establecen los precios de los juguetes en las tiendas minoristas de la Isla.

La familia evita ir con sus hijos a estas tiendas porque se convierte en un problema.

Por décadas los niños en Cuba recibieron los juguetes de forma normada (como los culeros, los biberones, los mosquiteros, los zapatos, los, los, los…). La industria nacional los fabricaba en serie. Tanto así que en más de una ocasión los infantes tenían que repetir juguetes ante la falta de opciones.

A los manufacturados en casa se sumaban algunos importados de la Unión Soviética, la República Democrática Alemana y China que, por supuesto se llevaban siempre los más padres más espabilados y que más contactos tenían en las tiendas… Pero alcanzaban para todos.

A casi 30 años de la desaparición de la Unión Soviética y con la industria cubana al nivel del betún, el país depende por completo de la importación para abastecer las tiendas minoristas de juguetes.

Como, además, no constituye prioridad alguna para el Estado, que se las ve negras ya para adquirir combustibles y alimentos, lo poco que entra al país se vende por su precio en oro, a pesar de ser de baja calidad.

Por décadas los niños en Cuba recibieron los juguetes de forma normada

Fuera de la red minorista sólo es posible adquirir los que fabrican los cuentapropistas, de muy poca calidad, pues son elaborados artesanalmente y con maquinaria muy rudimentaria.

Adquirir un juguete para un niño en la Cuba de hoy es una verdadera odisea. Así lo considera Indira que, junto a su esposo visita la juguetería Mundo Mágico de 5ta y 42 en la búsqueda de alguna opción accesible para su bolsillo. Han visitado varias tiendas de La Habana, pero no han encontrado ni un solo juguete por debajo de los 10.00 CUC.

“Él quiere una bicicleta, pero imaginas: una mediana ronda los 130 CUC…”, dice mirando a su niño con la tristeza que sólo pueden expresar los padres al no poder complacer a sus hijos.

“Recuerdo que antes, en las tiendas en moneda nacional, se podían encontrar pistolas, escopetas, cerbatanas, muñecas…”, añade molesta Josefa otra madre que maldice la desaparición de la industria cubana de juguetes.

Adquirir un juguete para un niño en la Cuba de hoy es una verdadera odisea.

El problema de la presencia de juguetes en las tiendas minoristas cubanas se ha ido agravando con el paso de los años sin que se avizore solución en lontananza.

El problema de la presencia de juguetes en las tiendas minoristas cubanas se ha ido agravando con el paso de los años sin que se avizore solución en lontananza. La venta en CUP la hubo hasta el año 2008, cuando se importaban productos desde China. Entre esos, por ejemplo, estaban los yaquis, las muñecas, los carritos.

Luego, ante el agravamiento de la situación financiera del país, se decidió que solo las cadenas en divisas se dedicaran a este tipo de ventas, y que nosotros nos centráramos en otros programas priorizados como las ropas recicladas, las piezas de bicicleta, los ajuares y el de ahorro energético.

Fuera de la red minorista sólo es posible adquirir los que fabrican los cuentapropistas, de muy poca calidad

El problema radica en que las tiendas recaudadoras de divisan que comercializan juguetes (casi todos importados de China) no cubren la demanda y tienen los precios por las nubes.

Curiosamente, en Cuba existen más comisiones y requisitos para importar juguetes que juguetes en las tiendas:

Según las autoridades competentes cada año se evalúan 300 juguetes distintos para autorizar su entrada en el país… Un absurdo si se toma en cuenta que ni en sueños la más surtida de las jugueterías de la Isla se ha acercado alguna vez a tener una variedad similar en oferta.


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