Los cubanos podrían aumentar la propagación del coronavirus por su constante gritadera

Los cubanos podrían tener más posibilidades de transmitir el coronavirus, al menos así lo confirmaría un estudió científico publicado el día de hoy que revela que las personas que hablan en voz alta constantemente o acostumbran a gritar “son súper propagadores del coronavirus a través de partículas en el aire”.

Así que a saben los gritones (la mayoría de los cubanos lo son) pues los científicos han descubierto que hablar en voz baja reduce la cantidad de aerosol de saliva que expulsamos y reduce el riesgo de propagar el COVID-19 en 80%, e incluso puede prevenir la infección con la mayor eficacia que el uso de una mascarilla.

En Cuba, conocida por la gritería generalizada, los expertos dicen que bajar el volumen de voz pudiera salvar vidas. Hable como si estuviera en una biblioteca: agregue el hábito a las pautas de salud pública que incluyen lavarse las manos con frecuencia, practicar el distanciamiento social y usar una mascarilla, exhortan los expertos que han estudiado la manera que los aerosoles cargados de enfermedades infecciosas penetran las fosas nasales, la garganta y los pulmones.

La ciencia es clara: si todos hiciéramos un voto de silencio, la pandemia que ha enfermado a 31 millones de personas en todo el mundo, pudiera ser eliminada, reveló hoy José Luis Jiménez, profesor de Bioquímica de la Universidad de Colorado que se especializa en la dinámica de aerosoles y contaminantes.

“Si nos mantuviéramos callados, eso tendría un enorme efecto supresor”, dijo Jiménez desde su laboratorio. “Pero el coronavirus ya ha sido tan duro para nuestra salud mental y nuestra vida social. Le dices a alguien que se no hable alto o se calle y se molesta y te contesta con voz incluso más fuerte.

“Jiménez creó una calculadora de propagación de aerosoles, un modelo matemático que mide el riesgo de actividades basado en la propagación del aerosol. Por ejemplo, una persona tiene 85 veces más probabilidades de infectarse en una reunión con charlas generalizadas que en un viaje ventilado en metro o autobús.

Un estudio publicado el mes pasado en el British Medical Journal concluyó que seis pies de separación no es suficiente para contrarrestar la expulsión de aerosoles, que forman nubes húmedas capaces de viajar 20-25 pies y permanecer en el aire durante horas.

“Estás exhalando 10 veces más virus cuando estás hablando, 30 veces más cuando hablas en voz alta, 50 veces más si gritas o cantas”, dijo Jiménez. “Un portador de COVID-19 que permanece en silencio puede reducir la propagación en 98%”, agregó

“Por cada gota grande que una persona expulse [al hablar alto o gritar] entre cien y mil veces más aerosoles invisibles son expulsados”, dijo Linsey Marr, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental en Virginia Tech.

Usando su calculadora, Jiménez dijo que los teatros podrían ser lugares de entretenimiento más seguros que un club, bar o restaurante, donde los clientes hablan en voz alta. El experto sugiere rechazar la música, encender el aire acondicionado, abrir ventanas y nunca pararse detrás de una persona que lleva una mascarilla mal ajustada.


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