El pan de libreta en Cuba, de mal a peor y lo que sigue…

Redacción

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El pan de la libreta, considerado el gran símbolo del igualitarismo en Cuba, sube su valor 20 veces desde el 1ro de enero

Desde que hace ya mucho tiempo la URSS hizo ¡boom!, Cuba se ha mantenido entregando de forma subsidiada un pan diario a sus más de 11 millones de habitantes. Y en un país donde gran parte de la población subsiste con menos de un dólar diario es este el único trozo de harina que muchos pueden llevarse a la boca en 24 horas.

Sin embargo, y a pesar de que como todo en la Isla, el pan esta normado no sólo en la cantidad, sino en el peso y el tamaño, la población se sigue quejando de que su “pan diario de cada día” no mejora e incluso empeora su calidad.

Los panaderos justifican la mala calidad del producto alegando diversas razones, asegurando que la calidad es parámetro “inestable”, “subjetivo”. Para ellos un pan bueno, regular o malo no depende tanto de la calidad en sí del propio pan, sino de la percepción que de la calidad tenga el cliente que lo consume… Puro Hegel.

Otros, más objetivos, alegan que detrás de la mala calidad existen causas concretas que escapan de la buena voluntad de los panaderos, como (asómbrese lector), la reducción de las normas de aceite y levadura y el hecho de elaborar el pan con azúcar blanca en vez de turbonada que es la establecida para el producto. A lo que hay que sumar la fluctuación en la calidad de la harina que, como el pan que sale de ella, en ocasiones viene buena, en ocasiones regular, y en ocasiones mala.

Los problemas organizativos también influyen en la mala calidad del pan. Cuando la materia prima se recibe a altas horas de la noche los panaderos no pueden mezclar la harina importada (de buena calidad) con la de producción nacional (de mala) para buscar un producto estable. De ahí que algunas hornadas salgan muy buenas y la otras casi no se puedan comer.

El gluten de la harina importada, reconocen los funcionarios encargados de verificar las panaderías, es mucho mejor que el de la nacional. De ahí que el pan elaborado con materia prima de afuera sea mucho mejor que el que se hace con la de casa, pero esto no quiere decir que con la harina cubana no se pueda hacer un pan de buen aspecto y calidad o, al menos, comible.

En más de una panadería existen vicios, descontrol y desvío de recursos – reconocen los funcionarios – y donde esto sucede se resiente la calidad y al final la que sufre es la gente.