Así luce por dentro la mayor cárcel que existe en Cuba: el Combinado del Este

El Combinado del Este es una de las cárceles de máxima seguridad que se encuentran cerca de La Habana, exactamente en el Kilómetro 13 y medio de la Autopista Nacional.

Palmeras, campos deportivos y sol casi todo el año, sería la descripción idílica de un resort en una playa del Caribe, pero estamos dentro del mayor recinto penitenciario de Cuba.

En la entrada un gran cartel blanco con letras rojas advierte que está prohibido tomar fotos del lugar.

Media docena de edificios blancos y lineas celestes se ven en una larga fila, en los que resalta su falta de ventanas, sustituidas por estrechas ranuras que apenas permiten el paso del aire y la luz del exterior.

Dentro están las celdas, existen de dos tipos: unas para tres reos, cuando son considerados de alta peligrosidad, y otras para 15, cuando cumplen delitos menores.

Los responsables del Combinado del Este aseguran que en este centro no existen problemas de hacinamiento

El recinto posee una alta seguridad en sus exteriores, rodeado con altas torres, en las que vigilan centinelas armados con fusiles, y una doble cerca de alambradas de gran altura.

En sus muros abundas los retratos del Che y Fidel Castro; y hasta alguno del fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez.

Según las autoridades carcelarias cubanas, en los penales de la isla existen un poco más de 57 mil reclusos. “El 83.4% de los internos que egresa (de las cárceles) se reinserta socialmente. Solo el 9% reincide”, aseguran los directivos.

El recinto posee una alta seguridad en sus exteriores, rodeado con altas torres

El Combinado del Este se encuentra en una zona rural próxima a La Habana, a unos pocos minutos de cruzado el Túnel de la Bahía, y en su interior actualmente cumplen condena unos 8000 presos, aunque tiene capacidad para 10.000 reclusos

Las celdas poseen una ducha y un retrete, que solo tienen servicio de agua tres veces en el día: dos horas en la mañana, dos horas al mediodía y dos horas en la noche.

Las actividades, por lo general, se desarrollan de forma ordenada y silenciosa, y las riñas entre los internos son poco frecuentes, incluso en los partidos de béisbol que casi siempre terminan con los ánimos revueltos de los reclusos.

Entrar a la prisión para visitar a algún familiar es un proceso engorroso, que varía sobre todo con la peligrosidad del recluso y el numero de años que fue sancionado.

El Combinado del Este se encuentra en una zona rural próxima a La Habana

Si cumplen condena por delitos menores pueden ser visitados cada 21 dias, hasta cinco personas a la vez, siempre mayores de edad y cuyo nombre figure en una tarjeta donde se encuentran los nombres autorizados de los que con anterioridad haya solicitado el prisionero.

Cada tres meses pueden tener, por espacio de una hora, un encuentro en el pabellón conyugal con su esposa o su novia.

Los presos de mayor peligrosidad, que cumplen sentencia por delitos como violación o asesinato, solo puede recibir una visita personal cada 45 días y en el pabellón conyugal cada seis meses.

Las mujeres que visiten el penal para ver algún familiar no pueden vestirse de forma provocativa, siempre recatadamente y con pantalones.

Entrar a la prisión para visitar a algún familiar es un proceso engorroso

“Los que no tienen familia o nadie viene a verlos, suelen salir a la hora de la visita para vacilar a las mujeres, y luego, en la soledad de sus celdas, masturbarse .

Aunque en los baños del propio salón de visitas, se han atrapado presos haciéndose una paja”, confiesa un oficial del recinto.

Después de pasar el arco electrónico con el que se revisa a todos los visitantes, en busca de cámaras fotográficas, teléfonos celulares, armas blancas o cualquier tipo de objeto prohibido, no se puede salir del recinto hasta que concluyan las dos horas y media de visita reglamentadas.

Las mujeres nunca pueden sentarse junto a los reos, solo los visitantes varones pueden hacerlo, ellas siempre se sientan al frente.

 

En el local que recibe a las visitas, casi siempre pintado de un color carmelita oscuro que le da un toque lugrube al lugar, solo se permite comer y beber refrescos y jugos.

En el edificio identificado con el numero Uno cumplen condena los sancionados a largas penas junto a los acusados de narcotráfico y los extranjeros que cumplen pena de prisión en Cuba.

Cuando de abandona esta gigantesca prisión la tensión se relaja y uno va pasando el mal momento que nos deja en las venas el ambiente de opresión y encierro que sufren estas personas.


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