¿Camina Cuba al fin del socialismo y la prometida ‘igualdad social’ con los nuevos precios que está enfrentando la población?

Durante más de 60 años, Cuba suministró al menos algo de arroz, leche, frijoles, azúcar, pollo, energía eléctrica e incluso cigarrillos a la población casi sin costo, independientemente de si trabajaban, lo que permitió a muchos sobrevivir sin trabajo o depender únicamente de remesas.

Pero este año, el Gobierno decidió por primera vez en los últimos 60 años implementar una reforma radical que reduce los subsidios, elimina una doble moneda que era clave para el antiguo sistema y aumenta los salarios.

Hasta el 31 de diciembre, los cubanos pagaban 18 pesos (CUP) por una canasta mensual de 19 productos básicos que incluyen pequeñas cantidades de carne de pollo, café, huevos y jabón. Ahora eso les costará 180(CUP), según Betsy Díaz Velázquez, ministra de Comercio Interior.

Sin embargo, muchos creen que estas decisiones aumentan la desigualdad sin que exista un plan concreto para reducirla. Sería una exageración decir esto, pero así termina la aspiración al socialismo en Cuba…

El Gobierno dice que alentar a la gente a trabajar, en lugar de desalentarlo, “marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso en los próximos años”.

Aproximadamente 7 millones de los 11 millones de habitantes de la isla están en edad de trabajar, con unos 2,7 millones parados o no buscando trabajo. Como resultado, no ha sido raro ver a jóvenes jugando dominó en las esquinas, hablando ociosamente con amigos durante horas o saliendo temprano del trabajo.

Las autoridades no han dicho de inmediato dónde encontrarán empleos productivos los ociosos. Prometieron una ley para fin de año que podría alentar a más empresas privadas, pero no han dado detalles de lo que podría implicar.

El cambio inmediato más visible puede ser la eliminación del “peso convertible”, una moneda vinculada al dólar destinada a sacar dinero del exterior que era necesario para comprar muchos bienes, a menudo incluso esenciales, difíciles de encontrar en pesos regulares.

Además, el gobierno está aumentando los salarios, cuadruplicándolos en algunos casos, y elevando el salario mínimo de 20 a 87 dólares por mes.

Pero pocos cubanos están celebrando el cambio ya que el precio de muchos bienes, incluidos los alimentos y el gas, también se ha disparado. Una libra de arroz solía costar 4 pesos, por ejemplo. Ahora son 7 pesos, un aumento de casi el doble de su valor. Los precios del gas para cocinar aumentaron más de 20 veces y los del abasto de agua hasta casi 10 veces.

Hubo tal aluvión de quejas sobre los nuevos precios, especialmente para la energía eléctrica, que las autoridades salieron recientemente a la televisión pública para anunciar una reducción.

La reforma también afecta al floreciente sector privado de la isla, que el gobierno ha ampliado y reducido periódicamente después de su aparición en 1993 y que ha creado unos 600.000 puestos de trabajo desde una importante reapertura en la última década.

“Es difícil porque ya han subido los precios de la materia prima, que ya es cara y escasa. La situación es muy difícil”, dijo Isabel Viera, una artesana de 60 años que agotó sus ahorros luego de que la pandemia secara el turismo.


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