Actor Luis Alberto García pide al Gobierno cubano que asuma su responsabilidad por la cantidad de casos de coronavirus en el país

El conocidísimo actor cubano Luis Alberto García Novoa, protagonista de innumerables e imprescindibles filmes de la cinematografía cubana, publicó hace a penas unas horas un llamado de atención (o, más bien, de indignación) al Gobierno cubano para que declare abiertamente su responsabilidad parcial en esta tercera ola de contagios del virus de la COVID-19 en territorio nacional.

Según el artista, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel comparte a partes iguales la culpabilidad del surgimiento de este nuevo repunte junto a toda la población cubana.

En su perfil de Facebook, García se refirió, primeramente, al número de nuevos casos positivos a la enfermedad detectados en el país al cierre del día 17 de enero, informado en la mañana del lunes 18 de enero: 650 casos confirmados y 4 fallecimientos por segundo día consecutivo.

García no obvió que los viajeros internacionales y el pueblo cubano cometieron infracciones (y muchas) al protocolo de prevención y control que se estableció en el territorio para frenar el avance del contagio, pero resaltó el cinismo con que ha tratado el asunto la dirección del país.

No solo cinismo, sino también hipocresía; hipocresía por criticar duramente meses las ‘malas prácticas’ de los Gobiernos de Donald Trump y Jair Bolsonaro en Estados Unidos y Brasil, respectivamente, al preferir el bienestar de la economía al de los ciudadanos y luego termina aplicando las mismas decisiones de abrir sin sus aeropuertos, alegando la necesidad de mantener activa la economía gracias a la llegada de turistas..

Encima, la dirección cubana intenta “maquillarlo”, según el testimonio del actor, de una manera u otra y pretender ser los héroes al final.

No es ridículo entender que el Gobierno no tenía muchas opciones, que el dilema oscilaba entre elegir una alternativa mala y otra peor, pero admitir su culpa, no solo es necesario, es digno.

Captura de pantalla del post de Luis Alberto García

En las palabras del artista: “Puedo entender que digan que la disyuntiva para Cuba era ‘abrir fronteras o morirnos’. Que la falta de liquidez monetaria nos estaba ahogando. Que ‘cobrar o no cobrar’… era ‘that is the question’. Pero admítanlo. Asúmanlo. Escaquearse no está bien”.

El actor se mostró furioso porque las autoridades sanitarias, civiles y militares que rigen la isla atribuyen toda la culpabilidad al ciudadano, y eso no es así, porque era impensable no contar con que los viajeros también son seres humanos.

El Gobierno, conociendo perfectamente que los cubanos no son, ni de cerca (ni dentro del Top 50) la población más disciplinada y consciente del mundo, asumió que todo iba a ir según los planificado; pues no.

Era irresponsable solo pensar que con la reapertura de las fronteras aéreas no llegaría un nuevo repunte gracias a los contagiados que llegan del exterior, sobre todo cuando se habla de una enfermedad con un altísimo índice de contagio, que se pega de ná.

Era impensable también pensar que los viajeros se mantendrían como autómatas dentro de un cuarto sin tener contacto con ninguno de sus convivientes por un mínimo de 5 a 10 días, sin abrazar ni besar a esos seres queridos, a quienes no tienen de frente desde hace años, y limpiando cada dos pasos cada herramienta o superficie por el que el susodicho pasó. Es inaudito.


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