Arroz con croqueta… así es la comida que reciben estos médicos cubanos en un día de guardia en el hospital

Los trabajadores estatales llevan protestando, todo lo que va de 2021, sobre la alimentación que se les ofrece en sus respectivos centros laborales, indignación percibida tanto del boca a boca como en las plataformas digitales, la que se debe a la subida de precios que conlleva la Tarea Ordenamiento.

Esta vez hizo sonar su inconformidad el médico Orlando Bosch Almeida, quien denunció a través de su perfil de Facebook la calidad deficiente de la comida que se les brinda en los hospitales al personal de guardia, pese a la supuesta prioridad que el Gobierno le da a este sector.

El doctor publicó, en conjunto con una fotografía de la frugal oferta, consistente de una justa ración de arroz y croqueta, el texto siguiente: “Esta es la comida de un médico de guardia, sin palabras, la imagen habla sola, esa es la Cuba de hoy en día, lo demás es mentira”.

Captura de Facebook

La protesta desencadenó numerosas reacciones por parte de sus amigos y seguidores, en su mayoría comentarios críticos hacia la alimentación que se le da al personal de Salud en un momento donde estos trabajadores, desde el rol que desempeñen (galenos, enfermeros, empleados de mantenimiento, etc.) son cruciales para el futuro del país.

“¡Qué falta de respeto! ¡Qué absurdo! Qué pena que un médico sea tratado así. Sin palabras”, fue el comentario de una internauta cuyo nombre de perfil es Aimara Fuentes Cabrera, a lo que Bosch replicó de forma irónica que, al parecer, para muchos basta con los aplausos del pueblo a las nueve de la noche.

La sentencia de Adriana López, en respuesta de la publicación, fue mucho más crítica, quejándose de la falta de respeto que representa este trato a la medicina y su rol en la sociedad cubana, así como de lo indignante que resulta que probablemente los altos mandos estén cenando langosta en sus hogares.

Referente a lo escasa y poco apetitosa que era la comida en el plato, Karenia Núñez observó que, no solo es mala, sino cara también porque, gracias al proceso de unificación monetaria, desde enero, un plato de arroz y fongo vale 5 CUP, dato que conoce por experiencia propia.

El aumento salarial decretado vino acompañado de una subida de precios de los servicios básicos, productos que comercializa y trámites que ofrece, que no compensa y que, más bien, representa una pérdida importante en bienes que tampoco ofertan una mejor calidad.

La considerable elevación que experimentaron los precios de los almuerzos y comidas en los centros laborales y comedores bajo gestión estatal no se ha correspondido con el consecuente perfeccionamiento de la variedad, cantidad y calidad de las ofertas.

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