Con el aumento de precios, en Cuba o “pinchas” o te mueres de hambre

La Tarea Ordenamiento del Gobierno cubano ha eliminado los subsidios de una vez por todas, luego de décadas de (básicamente) regalar todo lo necesario, y ha multiplicado tanto los precios como los salarios y pensiones, pero no de una forma equivalente. El Gobierno ha explicitado que, a partir de ahora, en Cuba no se podrá vivir sin “pincha”.

Mientras tanto, la inflación, el desabastecimiento generalizado de recursos y la devaluación del Peso Cubano, desestabilizan esta ambiciosa reforma económica.

Veralis Hernández, enfermera de 28 años de edad que lleva 5 sin trabajar, acaba de reincorporarse a la actividad laboral en un hospital de La Habana para un sueldo de 4.000 CUP (160 USD al cambio oficial). Pese a que parezca una cifra baja, una persona de igual nivel cobraba la quinta parte de ese monto el año pasado.

A pesar de la gravísima crisis económica en la que la pandemia del coronavirus y las sanciones de Washington contra La Habana y Caracas han influenciado grandemente, el país incrementó los salarios del sector estatal a principios de este enero en alrededor del 490%. Esas remuneraciones hasta hace un mes eran indignantemente bajas.

Los empleados estatales siempre se jactaban de no trabajar y se reían diciendo: “Hacemos que trabajamos y ellos hacen que nos pagan”. Un salario mensual del sector estatal promedio en la última década no llegaba a 50 dólares; en la década del 2000, no llegaba a 20.

Por supuesto, los precios se han disparado como consecuencia, tanto en el sector estatal como en el privado, sin importar si responden o no a la oferta y la demanda nacional o internacional.

Los precios de los productos de la canasta básica normada, que fueron subsidiados durante más de 50 años, vieron incrementos de incluso 25 veces su valor anterior: el arroz se multiplicó por 11, los frijoles por 12, el pan por 20, la balita de gas por 25 y la tarifa eléctrica casi por 4. Visto así, el nuevo costo de la electricidad parece muy bajo, pero ha sido uno de los aumentos más polémicos porque puede representar más de 1.000 CUP por conviviente del núcleo.

La realidad es que por muchísimos años un gran por ciento de la población cubana no trabajaba, pues se podía costear el costo de vida básico, y, cuando no, siempre había alguien dispuesto a cubrirlo por él porque era extremadamente barato. Ricardo Torres, economista cubano, indicó que la conclusión fue simple: si se eleva el costo de vida básico, los que no tienen empleo buscarán.

Veralis, quien dejó de trabajar para cuidar a su abuela, ha regresado a la profesión con algo de embullo por la nueva remuneración, pero obligada a hacerlo para sobrevivir en esta dificilísima situación. Su prioridad es cuidar y sostener a su hijo, que aún es pequeño.

Según cifras oficiales, más de 36.000 cubanos se han incorporado al mercado laboral en este mes de enero (la mayoría en el sector estatal). El Gobierno aseguró haber creado 45.000 nuevas plazas para satisfacer la demanda de empleo.

Además, el Ministerio de Trabajo y Sgeuridad Social lanzó esta semana una aplicación móvil que lista las oportunidades laborales ofertadas en todos los ámbitos de la economía cubana.

La dirección nacional expresó que era necesario un cambio de paradigma, abandonar la política socialista de abaratar y subsidiar todo e incitar a todo el que pueda y deba a ser parte de la población activa cubana.

Aquel paradigma se estableció con “una base profundamente humanista y de justicia social”, según el diario oficialista Granma, pero que pronto acomodó a gran parte del pueblo a vivir sin trabajar porque era muy fácil.

En medio de la profunda crisis económica, sanitaria, política, etc. en la que se encuentra la isla, es una tarea compleja garantizar trabajo para todos. “¿dónde están esos empleos? Una economía en recesión no está creando empleo, sino destruyéndolo”, cuestiona Torres.

El especialista pone sobre la mesa otros dos obstáculos para que la promesa pueda ser cumplida: una significativa inversión, inexistente en el país actualmente, y las plantillas infladas como fenómeno que ya sucede en el sector estatal, siendo este último la razón por la cual desde el Gobierno se ampliaron las facilidades para generar más empleos en el ámbito privado en 2010.

El economista agrega que, si el país tiene “un déficit presupuestario que llega al 20 % del PIB”, el Gobierno no cuenta con los recursos para asignar fondos a la contratación de personas; simplemente, no es factible.

Torres sugiere que la estrategia gubernamental trata de “traspasar del Estado a las familias la responsabilidad del mantenimiento de las familias”, por lo que tiene la certeza de que una parte de la población cubana quedará más empobrecida.

El proceso de unificación monetaria también figura entre los principales soportes del plan del Gobierno, con la consiguiente implantación de una tasa cambiaria fija y la eliminación gradual pero finita del CUC, y dejando la divisa norteamericana a expensas de los altibajos del mercado informal debido a la incapacidad del Gobierno de proveer una moneda tangible, a la par que la virtual (MLC), a la población que lo requiera.

“Estás lanzando más efectivo a la circulación en un momento de contracción en el que no hay más bienes y servicios ni más dólares en la economía. ¿Qué va a pasar? Que el precio va a subir, el mercado negro se sigue ampliando y crece la escasez. Es un resultado lógico y además anticipado”, resalta el experto.


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