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Suspenden el cobro de la factura eléctrica en los domicilios en varias provincias de Cuba por temor a que los cobradores sean victimas de robo

El Gobierno cubano ha tomado la decisión en algunas provincias del país de suspender el cobro de la factura eléctrica en los hogares, pues temen los trabajadores de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) que se encargan de realizar los cobros sean víctimas de robos, debido a las altas cantidades de efectivos que portarían, debido al propio aumento de la tarifa.

La UNE explicó a sus clientes que la medida «será implementada con el objetivo de salvaguardar a estos trabajadores, así como las grandes sumas de dinero que usualmente recaudan».

Las autoridades han explicado que desde ahora la población tiene diferentes vías para realizar el pago de la tarifa eléctrica, ya sea de forma presencial en las oficinas comerciales, las de correos, agencias bancarias o a través de canales automáticos como los cajeros, Transfermóvil, Enzona y la banca remota. En cualquiera de estas variantes deberán hacerlo tres días antes de la fecha de vencimiento, de manera que exista un margen de tiempo para recepcionar la información y procesarla.

«Los clientes que, por cuestiones de edad, enfermedad o de otra índole no puedan concretar el pago a través de las formas antes mencionadas, la Empresa Eléctrica adoptará medidas excepcionales para que nadie quede desamparado», indica la nota de prensa de la UNE.

Solo se mantendrá el cobro a domicilio para casos excepcionales y para aquellos residentes en zonas rurales que no puedan acudir a los establecimientos dispuestos para el cobro de la electricidad «hasta que la empresa cree las condiciones para ello».

Previo a la entrada en vigor de la llamada “Tarea Ordenamiento”, que trajo consigo nuevas tarifas para la electricidad, era común ver a los enviados de la Empresa Eléctrica tocando de puerta en puerta para cobrar el monto dispuesto por vivienda. Se trataba de una labor que ahorraba tiempo y largas colas a los clientes en las oficinas de pago. El cobrador sólo iba equipado con las facturas de su ruta y una cartera de cuero prendida al cinturón, en la que ahora, seguramente, no cabrán las elevadas sumas de dinero procedentes del pago de facturas.

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