Un plato de frijoles negros o colorados en Cuba ya es una propuesta de lujo pues el precio de una libra puede alcanzar los 4 dólares en el mercado informal

El programa televisivo Vivir del cuento y su más popular personaje Pánfilo, caracterizados por evidenciar de forma humorística las penurias más actuales de la población cubana, lograron que se viralizara una de las frases declamadas en una transmisión reciente: “Hoy en día, el que tenga una cascarita de frijol pegada en la dentadura es como si tuviera un diente de oro”.

No solo esa, sino también otra muy parecida que ha quedado grabada en la mente de los cubanos: ” Antes llamaban ‘cochino’ al que andaba con una cáscara de frijol pegada al diente, ahora lo llaman ‘especulador'”.

Estos chistes hacen alusión a la grave escasez en la que se encuentra sumergido uno de los alimentos más tradicionales de la comida cubana: los frijoles. Las cifras oficiales demuestran que la producción nacional de esta legumbre en el año 2020 cayó notablemente en comparación con los años anteriores, pues solo se contó con 8.000 toneladas de las 50.000 que se recogía en el país.

Bernardo, un campesino del municipio de Nuevitas (Camagüey), explica que la carencia de frijoles en los comercios se debe a la reciente irrentabilidad de esta cosecha, pues muchos de los campesinos que se dedicaban a la siembra de frijoles no han recibido el “paquete tecnológico” que entrega el Ministerio de la Agricultura. Este paquete consta de semillas, combustible para el bombeo de agua, fertilizantes y plaguicidas.

Por tanto, los productores se ven en la disyuntiva de no trabajar o asumir los costos de estos insumos en el mercado negro nacional, lo que implica comenzar a operar en la clandestinidad, ya que no se pueden suministrar a altos costos y pretender recuperar la inversión con la venta a los precios topados por el Gobierno. Y, desde la implementación de la Tarea Ordenamiento, todo cuesta el doble, el triple o más.

Las trabas han generado que muchos de los productores de frijoles vendan sus maquinarias y se dediquen al cultivo de productos de ciclo corto (lechuga, acelga, frutas, etc).

Actualmente, adquirir frijoles para el consumo por parte de la población se reduce casi totalmente a los que entregan por la libreta de abastecimiento.

Estos alimentos se han convertido en oferta casi exclusiva de los comercios en Moneda Libremente Convertible (MLC), donde se hayan a un precio impagable por la mayoría de los cubanos.

Ahora una libra de frijol supera los 50 CUP en los mercados donde aparece esporádicamente. Es increíble ver esto en un país donde el arroz con frijoles era el día a día. Se suma así a la lista de “más demandados” por la población, junto con la cebolla y la carne de cerdo.

El líder de la Liga de Campesinos Independientes, Esteban Ajete, considera que el ordenamiento económico solo ha servido para complicar la situación, aplicando precios en MLC para los insumos de los campesinos y, encima, en el peor rebrote que ha experimentado la pandemia hasta el momento.

Ajete, que a su vez es promotor de la campaña Sin campo no hay país, relata que a los campesinos de Pinar del Río se les obliga a cosechar tabaco y se les sanciona con multas y cultivos destruidos si les ocurre sembrar otros productos como maíz y frijoles.

También aclara que aún existen pequeños conucos para que los campesinos siembren su pedacito de frijol, pero no es fácil conseguir la semilla y la plaga, conocida como “la mariposa”, ha dañado severamente los cultivos existentes.

Explica, además, que tendrían cómo invertir en combustible, fertilizantes, etc. si les fuera permitido vender y exportar sin tantas trabas; en ese caso, habría frijoles para todos.

El deterioro de las cosechas generado por “la mariposa” se agravó, además, por el desplazo de la temporada de siembra debido a la escasa disponibilidad de recursos como combustible, fertilizantes y químicos para la contención de plagas.

Ajete concluye con que la falta de insumos no es tampoco el problema principal, ya que el campesino que tiene una parcela de frijoles un poco grande es presionado por Acopio para que se la venda a precios ínfimos.

Las metas y los resultados deberán ser comparados una vez concluida la actual campaña de frío, es decir, a partir del próximo 28 de febrero. Veremos entonces con qué se escudarán esta vez para justificar que no hay comida y que los campesino no son el problema.


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