martes, abril 13, 2021
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Madres ocupas, una realidad en La Habana de hoy por la falta de vivienda que existe en Cuba

La difícil situación de la vivienda en Cuba ha obligado a una gran cantidad de madres en los últimos años a ocupar ilegalmente locales estatales abandonados para darle un techo a sus hijos. Esta alternativa es para ellas mejor que continuar viviendo en edificios a punto de colapsar, hacinados junto a decenas de otros familiares en un pequeño recinto o soportando graves conflictos de convivencia.

Se ha evidenciado una tendencia creciente en el comportamiento de este fenómeno en el municipio de la Habana Vieja, pues constituye la zona urbana con mayor acumulación de edificaciones en mal estado constructivo en la capital y en toda Cuba.

De los casos conocidos en La Habana, 5 de ellos representan a mujeres que ya no temen enfrentarse a las autoridades y a los cuerpos represivos del Estado con tal de escapar de una situación familiar violenta e insostenible o salvar las vidas de sus hijos y la propia de un derrumbe estructural.

La reacción gubernamental y policial ha sido común: acuden al lugar ocupado y avisan o amenazan a las mujeres para que desalojen el local de inmediato, pero raramente se han visto obligados a actuar de forma extrema; el grado de intimidación por parte de las fuerzas del orden ha demostrado ser directamente proporcional al interés del Estado en el local tomado.

De estos 5 casos, solo se ha logrado desalojar a uno. Yamilet Leyva Pérez, una de las evacuadas, contó que su madre, una vecina y ella (junto a sus pequeños) decidieron el 18 de noviembre tomar como nueva residencia la tienda en la calle Compostela que llevaba clausurada por más de 2 años. Se vieron obligadas a llevar a cabo la ocupación debido a la situación estructural de su edificio, el que no cuenta con baño y se encuentra al punto del derrumbe.

Esta habanera embarazada de 30 años narró que la encargada de la tienda y la Policía lograron hacer que salieran voluntariamente del local tras prometerles, en el segundo intento de desalojo, unas casas para ellas. Resultó ser todo un engaño y las nuevas viviendas prometidas tenían casi peores condiciones que la de su residencia original.

Bárbara Pérez Peña, la vecina y segunda implicada en el acto, aseguró que se volverán a colar en aquella tienda, pues su edificio deben demolerlo con urgencia: el piso se hunde, la gente se asea en el pasillo y con ropa porque no hay cuarto de baño, y se ha llegado a tales niveles de hacinamiento que en un cuarto conviven 18 personas.

Con varios intentos de desahucio a sus espaldas, las hermanas Rosa Sotolongo Álvarez y Naomi Crespo Álvarez viven con sus hijos, desde el pasado diciembre, en una carpintería abandonada de la calle Cuba No. 659.

Comenzando febrero, un grupo de funcionarios del Gobierno municipal desalojaron a ambas mujeres, bajo la excusa de retirar escombros. Ellas respondieron con amenazas de “darse candela” en el lugar, a lo que las autoridades retiraron las restricciones de entrada.

Una experiencia similar tuvieron tres madres que con cuatro niños, quienes usurparon en octubre pasado un establecimiento abandonado perteneciente a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en la calle Acosta No. 111. Ante un intento de desalojo al día siguiente, también amenazaron con incendiar el lugar y a los presentes, por lo que no los han molestado más.

La mayoría de los locales de los que se apoderan estas familias cuentan con condiciones precarias para vivir, sin contar con suministro de agua, mucho menos potable, e infestados de roedores.

Otras tres madres fueron multadas y llevadas a comparecer en tribunales bajo cargos de “usurpación a la propiedad”, al ocuparon una antigua oficina de la Empresa Eléctrica, ubicada en la calle Cristo No.113, aunque las autoridades no han actuado debido a su resistencia y la solidaridad de los vecinos.

Mientras la respuesta de las autoridades ante la falta de viviendas y/o las pésimas condiciones de las mismas es la petición de paciencia, la solución que han encontrado estas madres crece en adeptos, lo que sugiere que el fenómeno no es pasajero.

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