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La construcción de hoteles avanza a toda marcha y con los mejores materiales, mientras las casas de los cubanos pasan años para ser arregladas

Muchas cosas se han desvanecido del panorama cubano en el último año, con el ingreso de la pandemia del coronavirus a la isla y la súbita caída del turismo, pero las grúas levantando hoteles por toda La Habana continúan adornando el horizonte día y noche.

Lo más interesante es que las cifras del sector turístico cubano solo decaen, mientras que la inversión extranjera en cuanto a construcción de hoteles aumenta y más hospedajes de lujo aparecen en la ciudad.

Con todos los materiales y las facilidades posibles, la inmobiliaria Almest, perteneciente a Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa) (que a su vez pertenece a las Fuerzas Armadas Revolucionarias), levanta proyectos colosales en los municipios de Habana Vieja, Plaza de la Revolución y Playa.

En El Vedado, en la manzana de 25 y K, se está edificando con rapidez el hotel «más alto de su tipo en La Habana», con 42 pisos y 154 metros de altura. Esta construcción comenzó en diciembre de 2018.

La mayoría de los cubanos comparten un mismo pensamiento sobre el tema: «¿para qué tanto hotel si no hay turismo?», y no es solo por la crisis sanitaria por el virus de la COVID-19, que se pronostica que sea transitoria y que se espera que aminore y hasta se erradique en unos meses, tal vez uno o dos años, sino también por la caída del turismo que Cuba venía experimentando desde 2019 y hasta principios del 2020 por las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump.

Muchos cubanos, sin embargo, se encuentran con las obras constructivas de sus hogares paralizadas por casi un año, debido a que la situación epidemiológica de marzo de 2020 obligó a las autoridades cubanas a cerrar las ferreterías y las ventas de materiales, el transporte interprovincial e intermunicipal se interrumpió (por lo que las brigadas privadas de constructores no podían ir a trabajar), el cierre de los aeropuertos (que interrumpió la importación de materiales por vía estatal o privada, que llevó a la escasez de productos y al alza desmedida de los precios), luego llegó la Tarea Ordenamiento, etc.

El ministerio puso en funcionamiento 12 de los 121 proyectos hoteles que Gaviota, perteneciente a Gaesa, llegando octubre de 2019. Los hoteles en construcción sumarían más de 92.000 habitaciones disponibles en toda Cuba, lo que superaría en cantidad a la oferta de Puerto Rico y República Dominicana.

Mientras, el turismo internacional decae en un 74,6%, al cierre de diciembre de 2020, lo que no parece frenar las obras como la del hotel de 23 y K, los proyectos en la Habana Vieja y las dos torres de 27 plantas que se erigen en la esquina de 1ª y D, en El Vedado, para el que se está usando tecnología sin precendentes en Cuba, como sistemas de moldes constructivos.

Entretanto, el despliegue de recursos en las obras hoteleras hace reflexionar sobre las brutales dificultades que sufre el cubano de a pie para conseguir productos básicos o para reparar su casa dañada desde el ciclón que arrasó hace diez años porque se cansó de esperar por ayuda gubernamental.

Asimismo, los vecinos de la zona de 1ª y D coinciden en que no saben por qué se molestan en construir, si «los hoteles que tienen están la mayor parte del tiempo vacíos o a media capacidad», además de que la zona no es la mejor por sufrir muchas inundaciones.

Por falta de mantenimiento, muchos edificios están tan deteriorados que no vale la pena repararlos, sino demolerlos y construirlos de cero. Y los cubanos pasan un millón de dificultades para levantar una pared. La Habana se viene a abajo y los hoteles, arriba.

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