martes, mayo 11, 2021
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El CUC ha muerto en Cuba… ¡Larga vida al dólar!

El CUC pasó a mejor vida luego de 27 años de actividad en Cuba, para ceder la cúspide poder a ese actor al que siempre ha querido suplantar: el dólar estadounidense.

El invento cubano del Peso Cubano Convertible (CUC) era usualmente asociado al dólar, por eso se le llamaba así, además de “chavito”, “caña” o “fula”. La moneda más internacional finalmente logró imponerse sin ningún disimulo en el escenario económico nacional.

Esta divisa fue emitida por el Banco Central de Cuba (BCC) en 1994, seguidamente de que la isla comenzara a sufrir la más profunda y drástica crisis económica de su historia: el Período Especial, a causa de la desaparición de la Unión Soviética en 1991.

La capacidad de consumo de la población se agotó luego de que la inflación se alzara en un 200% en ese año. Después de que el dólar americano se cotizara por mucho tiempo a 5 CUP en la isla, llegó a valer 150 CUP en el mercado informal, dado que la devaluación de la moneda nacional fue devastadora.

El Gobierno cubano, entonces, legalizó el dólar y creó de la nada una divisa nacional que fuera equivalente a dicha moneda, en 1994. La nueva economía cubana, totalmente dependiente del turismo, las remesas y la inversión extranjera, se comenzó a soportar con la emisión de un CUC por cada dólar que entrara al país.

Las Tiendas Recaudadoras de Divisas emergieron entonces, dando paso a una arraigada diferenciacion entre este tipo de comercios y los de CUP.

El dólar comenzó a ser utilizado en la isla por la ola de turistas que llegaron en esos primeros años y por las empresas estatales vinculadas al turismo, e incluso por la propia población, pero el problema residía en que esta no tenía ninguna (o casi ninguna) posibilidad de adquirirlo.

Con la instalación del servicio de Western Union en la isla en 1995, los emigrados cubanos pudieron empezar a enviar remesas a sus familias con mucha más facilidad, llegando a ser uno de los ingresos más importantes para el país.

La estabilidad económica durante la segunda mitad de los años 90 fue relativa, cuando comenzaron a convivir 3 monedas en la isla de forma simultánea. El invento de moneda que nació en un estado de emergencia llegó a posicionarse de buena manera en la economía nacional.

Las sanciones del Gobierno de George W. Bush en 2004 a la isla y a entidades que permitían operaciones cubanas en dólares, impulsaron la decisión de que el CUC comenzara a ser el protagonista de la historia.

El dólar dejó de circular en la isla como moneda con la que comprar bienes. Pese a que no se prohibió su circulación, sí se dejó de incitar su uso (especialmente en efectivo), imponiéndose un impuesto del 10% al cambio.

Con el CUC se podía comprar en todos lados, cosa que con el CUP no pasaba. Aún cuando el operador no tenía permitido cobrar en CUC, aceptaba la moneda y cobraba un pequeño impuesto (recibiéndolo a 23 CUP en vez de a 25).

Se imprimieron billetes de 1, 3, 5, 10, 20, 50 y 100 CUC, mientras que se acuñaron monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos. La generación que nació y creció con el CUC siempre alegará que los billetes en la poderosa moneda cubana eran mucho más lindos y coloridos que los de CUP, y las monedas lucían un brillo mucho mayor; pero eso sí, hasta el más hábil se hacía un lío con los cambios y las cuentas, porque es que esa artimaña cada vez tuvo menos sentido.

Los trabajadores que cobraban parte de su salario en CUC, aún siendo una cantidad irrisoria, eran los más afortunados. Por esta época fue que comenzó a notarse con verdadera fuerza la famosa “pirámide invertida de la economía cubana” a causa de la reorientación laboral, pues un chófer, un camarero y cualquier empleado del sector turístico cobraba más que un graduado universitario (y en CUC).

La vida se adaptó totalmente a esta moneda: todo se pagaba con ella y todo se calculaba con ella. Debido a las bajas cifras de los CUC, con ellos era todo mucho más fácil de entender, de computar, de transferir, y hasta parecía todo más barato.

Muy pocos cubanos contaban con el raciocinio suficiente para lograr entender este complejísimo (y casi que disparatado) sistema cambiario y financiero, y mucho menos articularlo en una explicación hacia un visitante extranjero.

Con numerosas tasas de cambio diferenciadas para distintos sectores, el país comenzó a incentivar la importación y a dejar de lado la producción nacional para consumo propio y para exportar.

Mientras los problemas con los salarios del sector estatal continuaban estancados, el escenario nacional evidenciaba la desmotivación por la producción interna de alimentos o productos industriales necesarios para el mercado interno.

En 2011 comenzó la gradual destitución del CUC como moneda regente en el país, cuando el Congreso del Partido Comunista aprobó los llamados “Lineamientos”, los que abogaban por la unificación monetaria y cambiaria.

La paridad del CUC con el dólar se había disipado. No obstante, se han necesitado de casi 10 años para comenzar a implantar el proceso de unificación monetaria, luego de que tantísimos factores hayan llevado a la economía cubana hasta su límite.

La incertidumbre sobre el fin de la era del CUC comenzó a fluctuar en magnitud a principios de la década. Varias declaraciones de los altos mandos de la isla en estos años anunciaron la urgencia del problema.

El país volvió a tener 3 monedas circulando luego de que iniciara el fenómeno de la dolarización nacional con al apertura de las primeras tiendas en dólares en octubre de 2019, más bien, en Moneda Libremente Convertible (MLC) (otro divisa inventada por el Gobierno cubano para tratar de solucionar problemas demasiado arraigados en su sistema de gestión).

La expansión amenzante de la red de tiendas en MLC por toda la isla se hizo notoria cuando se abrieron nuevos comercios para vender alimentos y productos de primera necesidad con esta modalidad de pago, pues antes solo se comercializaban electrodomésticos y productos de “alta gama”. En estas tienda solo se puede pagar con tarjetas magnéticas vinculadas a una cuenta bancaria con dólares o euros.

El desesperado intento del Gobierno cubano por recaudar divisas extranjeras le hizo retirar el impuesto del 10% sobre los dólares. Los comercios en CUC y en CUP fueron abandonados una vez abiertas estas tiendas.

En sus últimos meses, el CUC resultó la oveja negra que nadie queria poseer ni utilizar. La mayoría de los comercios ya no lo aceptaban y su valor cayó significativo para finales de 2020.

El anuncio del “Día Cero”, designado como día de la muerte del CUC desde 2011, llegó el 10 de diciembre de 2020, cuando finalmente se oficializó que sería el 1ro de enero de 2021.

Nació así la “Tarea Ordenamiento”, la reforma general económica más abarcadora y ambiciosa aplicada en Cuba desde hace décadas.

Tal y como sucedió en 1993, los ingresos de la población cubana se reciben actualmente en CUP, pero la mayoría de los productos y servicios se cobran con MLC.

Las empresas estales no tendrán esta vez una tasa de cambio privilegiada, sino que respetarán la unica tasa cambiaria oficial de 24 CUP por 1 dólar, lo que significará la bancarrota para muchas. También se verá, según expertos, una inflación de entre 470 y 900%, peor que la del año 1993.

La absurda invención cubana murió joven, pero bastante que duró.


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