miércoles, octubre 27, 2021
InicioActualidad"Solo nos queda robar", familias cubanas desesperadas ante el desabastecimiento generalizado que...

“Solo nos queda robar”, familias cubanas desesperadas ante el desabastecimiento generalizado que existe en la isla

Gustavo Dreke aseguró que lleva meses sin poder dormir con plenitud, pues lo perturba la sola idea de no saber qué hará para alimentar a su familia (su esposa y su hija de 14 años, su hijo de 8 y el más pequeño, de 4). Admitió que “solo le queda robar, literalmente robar”.

Dreke, con sus más de 30 años de trabajo como mecánico automotor en empresas estatales de transporte en La Habana, pensaba que su situación hasta finales de 2020 era la peor que podía vivir, enfrascado en medio de una política económica fallida de más de 60 años de implementación y agravada por fatalismos geográficos, incompetencia, ineficiencia y la aparición de la pandemia mundial del COVID-19. Pero llegó la ejecución de la Tarea Ordenamiento y su perspectiva cambió. Reconoció que ahora tiene “días malos y días menos malos, pero nunca regulares ni buenos”.

Ahora tiene un sueldo mensual de 3.000 CUP, y está obligado (junto a su esposa) a invertir 8 horas o más al día para hacer colas en comercios en CUP, los que están tan desabastecidos que tampoco resuelven su situación.

Alegó que lo peor de las colas es la incertidumbre de no saber si surtirán algo en el día, si será lo necesitado, si alcanzarán a comprar, etc. Como no reciben remesas desde el exterior, su economía familiar está peor que nunca por la desventaja que eso proporciona y porque su esposa tuvo que renunciar a su empleo como operaria en un laboratorio farmacéutico para poder atender a los más pequeños de la casa, porque no pueden ir al círculo infantil ya que no había capacidad para ellos (y tampoco es que pudieran asistir en medio de esta pandemia).

El 70% de las tiendas en CUP de La Habana permanecen totalmente desabastecidas durante 5 días de la semana (como promedio). Suelen abastecerse con un solo producto.

María Isabel Llánez, trabajadora de una textilera del Estado que lleva más de 6 meses interrupta por falta de materia prima, tiene que sostenerse con un salario mensual de 3.400 CUP y en las tiendas a las que acude muchas veces no se vende ninguna proteína.

Llánez, madre soltera de dos niños pequeños, a quien le resulta “un agobio cotidiano” alimentarlos, destacó que el desabastecimiento es en todas las esferas: ron, cigarros, artículos de aseo personal y del hogar, condimentos, fósforos, medicinas, etc. Si el desabastecimiento hubiese sido, recalcó, en mercancías que históricamente escasean, no hubiera sido tan brutal el choque.

Denunció que, entre los elementos que dificultan la adquisición de alimentos y otros productos, se destaca, en primer lugar, el dinero, y luego el tiempo que hay que invertir en hacer largas colas, incluso contemplando riesgos de contagio de coronavirus. En su caso, sus hijos, por su edad, no logran entender que su madre no tiene cómo comprarles todo lo que quieren. Calificó de “vergonzoso” el hecho de que tantos miles de cubanos deben “zapatear” sus ciudades en busca de una tienda mínimamente surtida y hacer cuatro horas de cola para adquirir cuatro artículos insignificantes, cuando una tienda en Moneda Libremente Convertible (MLC) se ubica justo al frente y siempre tiene, aunque sea, 15 productos en oferta.

En este año y los seis meses anteriores, las tiendas en pesos cubanos no han sido abastecidas con alimentos a parte de pollo y picadillo, que son la única opción para la mayoría de los habitantes de la isla. Hasta hay testimonios que declaran un mejor trato por parte policías y brigadas anticoleros en las tiendas en MLC que en las que venden moneda nacional.

Fernanda y Luisa Morales Águila, jubiladas desde una década luego de haber trabajado casi 40 años para el Estado,  no logran entender el porqué detrás de la dolarización de la economía que fomenta el Estado en plena pandemia.

Fernanda, exprofesora de Planificación de la Economía Socialista, explicó que se trata de un país “donde la producción de bienes de consumo es prácticamente nula, con una dependencia obligada a las importaciones”, refiriendo que las afirmaciones del presidente Miguel Díaz-Canel sobre la mentalidad importadora son desacertadas.

Luisa, exeducadora de círculos infantiles, señaló que su hermana y ella sobreviven gracias a lo que reciben de sus respectivos hijos, que viven en Portugal y Francia. Concluyó diciendo que, en estos momentos, un jubilado que solo disponga de su chequera “es casi un muerto viviente”, además de que a sus edades no deben ni pueden pasar dos o más horas en colas, y eso cuando se encuentra una tienda con algo de oferta.


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram


Relacionados
- Advertisment -

Últimas entradas


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram