miércoles, diciembre 8, 2021
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La historia real de amor, locura y muerte detrás de la recordada telenovela cubana Sol de Batey

La conocida escritora cubana Dora Alonso, autora de trascendentales libros infantiles y ganadora del Premio Nacional de Literatura, escribió la novela «Sol de Batey» (muy diferente a las obras que le aportaron mayor renombre), llena de ambición, prejuicio, crueldad y la lucha por el triunfo del amor.

El popular texto luego se convirtió en una de las telenovelas cubanas más exitosas y recordadas de todos los tiempos. Se piensa que Dora se inspiró en alguna de las miles de historia y leyendas que rodean al Valle de los Ingenios, a 14 km de Trinidad, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Sus coloniales haciendas e ingenios esconden preciosos relatos que han llegado hasta nuestros días. La emblemática torre de Manaca-Iznaga, símbolo de este atractivo complejo turístico, es la cereza del pastel de la hacienda homónima, la que también incluye compartimentos como la gran residencia, la enfermería, la fábrica de azúcar y el cementerio de esclavos.

Los Iznaga no fueron los primeros dueños de este lugar, el llamado corral de Manacanacu, sino que pasó por varios dueños durante el paso de los siglos, siendo Manuel José de Tellería el primer propietario conocido (1750).

Desde entonces, pasó por muchas manos adineradas y cada una le sacó sus lascas, haciendo de estas tierras y de estos centrales la industria azucarera más importante de Cuba por casi 2 siglos. Entre herencias y solo dos ventas, el complejo transitó hasta la propiedad de Carmen Iznaga, en 1881, quien le dio al Ingenio la denominación actual de Manaca-Iznaga.

Giran muchas leyendas alrededor de la Torre Campanario, aunque muchos historiadores creen que su construcción tuvo fines meramente utilitarios.

Se cuenta que una disputa romántica entre los hermanos Pedro y Alejo Iznaga fue la verdadera razón por la cual fue levantada la torre, pues quien construye la mayor obra se ganaría el amor de la mujer que ambos deseaban. Otros, sin embargo, indican que en realidad la construcción se debió a la necesidad de encontrar reservas de agua, pero seguía siendo una apuesta.

Pedro quería construir un pozo muy profundo y Alejo una torre majestuosa, y en ello trabajaron sin parar muchos esclavos para que Alejo venciera a su rival en la competencia.

Alejo se casa tiempo después con una joven hermosa de la aristocracia trinitaria. La leyenda dice que la muchacha llamada niña Juana era muy alegre y daba vida a la hacienda, hasta que Alejo retó en duelo a un joven que pasaba todos los días por las instancias, pensando que la estaba rondando. Alejo mata en el duelo al joven y ordena que Juana sea encerrada en el penúltimo piso de la torre. Luego, y atormentada por la soledad, Juana pierde la juicio y muere.

Los habitantes de las proximidades cuentan que aún se ve iluminado el penúltimo piso de la torre por las noches y se puede percibir la silueta de Juana, así como sus lamentos.

La Torre Manaca-Iznaga, la que fue la mayor torre vigía de la isla y actualmente se mantiene como uno de las insignias del Valle de los Ingenios y de la ciudad de Trinidad, se quedó para la historia como símbolo de pasión y temperamento, con memorias que influyen florecimiento y decadencia, tortura y amor.


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