martes, septiembre 28, 2021
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Las cuatro veces que Cuba pudo ser anexada por Estados Unidos y convertirse en un Estado más de su bandera

Hubo al menos cuatro momentos decisivos en los que la historia de Cuba pudo cambiar radicalmente con la integración de la Isla a los Estados Unidos de América: la toma de La Habana por los ingleses, las Guerras Napoleónicas, las expediciones de Narciso López y la Guerra Hispano – Cubano – Norteamericana de 1898.

De los ingleses a Napoleón, la oportunidad perdida

En 1762 un poderoso contingente inglés atacó La Habana y tras una fuerte resistencia ofrecida por las fuerzas españolas, compuestas por regulares y milicias, la tomó.  Tras la rendición de la plaza los británicos quedaron dueños, por lo menos en teoría, de la parte más occidental de Cuba, aunque en la práctica ese control no se extendió más allá de La Habana y sus alrededores.

Los ingleses comenzaron entonces, a través de la libertad de comercio, una inteligente política de atracción hacia las clases más ricas del país. Por primera vez los cubanos pudieron vender su azúcar y su tabaco, además de a Londres, a las colonias de Norteamérica, que pagaban precios que jamás habían soñado los productores criollos. Unos meses de dominio inglés fueron más que suficientes para demostrar a la oligarquía cubana donde se encontraba su mercado natural y no era en la decadente España.

La ocupación no fue, sin embargo, popular entre los habitantes del país y las autoridades eclesiásticas que mostraron una fuerte hostilidad hacia los ingleses. Esto, unido a las enfermedades tropicales y la dificultad financiera que representaba para su Majestad Británica sostener un ejército de ocupación y una armada en  una plaza difícil de defender, motivó a los británicos a devolver La Habana a cambio de la Florida.

El corto dominio inglés sobre La Habana ha hecho preguntarse a muchos a lo largo del tiempo, si, de haberse prolongado la ocupación británica, Cuba hubiese sido un estado más de la Unión al aceptar los británicos la independencia de sus colonias del norte en 1783. Es posible, pero muy poco probable. La falta de continuidad geográfica – La Florida pertenecía a España, aliada con los norteamericanos – el carácter insular del país y el españolismo de sus habitantes, unidos al poder naval británico hubiesen hecho casi imposible que la Isla se convirtiera en la estrella 14 de los Estados Unidos.

Una mejor oportunidad se presentó durante las Guerras Napoleónicas. Los vaivenes políticos de España, primero en guerra con Francia, luego aliada con Napoleón y por último de nuevo en guerra con el Imperio Francés; hicieron crecer en las cabezas de los políticos de Estados Unidos la idea de conquistar y anexionarse la Isla.

Con Inglaterra y Francia ocupadas en las guerras de Europa y España en crisis total, ningún poder se podía oponer a los norteamericanos en el Caribe. Mas, el hecho casi fortuito e inesperado, de que Napoleón, desencantado con la trágica aventura de sus ejércitos en América, les vendiera el gigantesco territorio de la Luisiana por la ridícula cantidad de 15 millones de dólares, volcó los apetitos de Washington hacia el control de las tierras más allá del Misisipi y cualquier proyecto de conquista y anexión de Cuba fue abandonado.

El esfuerzo inútil de Narciso López

La idea de integrar a Cuba como un estado más de la Unión resurgió con fuerza durante las décadas del 40 y el 50 del siglo XIX. Para ello se conjugaron una serie de factores externos e internos:

En el plano exterior jugaba un papel primario la crónica decadencia de España que gobernaba con mano ensangrentada sus últimas posesiones insulares de Cuba y Puerto Rico. Los cubanos se encontraban desesperados por el desastre económico al que los avocaba su metrópoli con su férreo monopolio comercial y veían como una salida la anexión a los Estados Unidos, la nación abanderada de la libre empresa. Los hacendados de la Isla temían, además, que Madrid terminara por ceder a las presiones inglesas y decretara la abolición de la esclavitud, por lo que consideraban más seguro para sus bolsillos pasar a formar parte de su vecino del norte, donde el “rey algodón” garantizaba la cruel práctica.

En el sur de los Estados Unidos la posibilidad de integrar a Cuba a la Unión también se miraba con simpatía. La anexión de la Isla a los Estados Unidos les posibilitaría sumar uno, dos o hasta tres estados esclavistas con voto en el Congreso y romper el equilibrio con los abolicionistas del norte.

Por esa razón el general español Narciso López, que se había alineado con los anexionistas cubanos de la Isla, encontró oídos muy receptivos en las autoridades del sur cuando concibió la idea de invadir la Isla para separarla de España y anexarla a los Estados Unidos.

López, con la ayuda de algunos gobiernos sudistas, encabezó tres expediciones para tratar de derribar el poder español en Cuba: La primera fue frustrada por el Gobierno Federal que no deseaba romper el equilibrio político existente; pero la segunda logró desembarcar en la costa norte de Matanzas, donde ocupó la ciudad de Cárdenas y enarboló por primera vez la que luego sería la bandera nacional de Cuba. Sin embargo, encontró poco apoyo en los naturales del país y tuvo que reembarcarse, perseguido de cerca por un barco de guerra español.

Su tercera y última expedición desembarcó en la costa norte de Pinar del Río, en las inmediaciones de Bahía Honda. Derrotado por las fuerzas españolas que se destacaron en su persecución fue capturado y ejecutado en garrote vil en La Habana el 31 de agosto de 1851.

Epílogo de la anexión

En 1898 fue el último momento de la historia de Cuba en que existió una posibilidad real de que la Isla se integrara a los Estados Unidos como un estado más.

Tras la derrota fulminante y tremenda que sufriera España en el enfrentamiento que sus contrincantes del norte llamaran con menosprecio “nuestra esplendida guerrita”, Cuba fue ocupada militarmente por los Estados Unidos y la idea de la anexión volvió a revolotear en los cerebros de unos cuantos a ambos lados del Estrecho de la Florida.

¿Por qué no aplicó Estados Unidos el derecho de conquista para quedarse con Cuba como hizo con Puerto Rico y las Filipinas?

No se puede caer en la simpleza de decir que era porque existía un Ejército Libertador cubano en armas que no lo hubiese permitido. Fue un factor sí, pero no determinante. La posibilidad que tenían los gloriosos mambises de derrotar en los campos de Cuba al ejército de los Estados Unidos era la misma que demostrarían tener después los patriotas filipinos del coronel Aguinaldo… Ninguna. Pelear contra la nación más grande de América hubiese sido un sacrificio inútil y estéril que hubiese dejado a Cuba completamente destruida y sí hubiese abierto, definitivamente, las puertas a la anexión.

Si la unión de Cuba a los Estados Unidos no se produjo en 1898 fue en primer lugar por la opinión pública de los Estados Unidos que a través de la prensa conocía del esfuerzo heroico que habían realizado los cubanos por su independencia y les profesaba toda su simpatía. También influyó la presión que ejercieron los productores de azúcar de los Estados Unidos en el Congreso para evitar que Cuba entrara en la Unión y pudiera competir sin aranceles. Y por ultimo, porque el propio Gobierno de los Estados Unidos prefirió ejercer otros mecanismos de control más efectivos sin tener que asumir desde el presupuesto federal la reconstrucción de un país extraño al que la guerra había convertido en una ruina.


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