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La cola de gas… el otro gran dolor de cabeza para miles de cubanos

Una señora lagrimeando contaba que se vio obligada a dejar a su padre, un anciano enfermo y postrado, bajo el cuidado de una vecina para poder hacer la cola del Gas Licuado del Petróleo (GLP), y muchas personas se habían colado delante de ella.

Nadie se sensibilizó con su caso en esa kilométrica espera y más gente fue llegando, así que quedó casi al final, sin esperanzas de alcanzar a comprar el producto para cocinar.

Las mayores afectaciones sufridas con el suministro de gas licuado a la población cubana se dieron a finales de 2019 e inicios de 2020, cuando el Gobierno de la isla se excusó con que la Corporación Panamericana S.A fue sancionada «injustamente» por la administración estadounidense.

Ninguna información oficial ha explicado las causas de los constantes problemas dados desde entonces, pero la venta normada y liberada de este producto no se ha logrado estabilizar.

La ciudad de Holguín constituye una de las 3 capitales provinciales con mayor cantidad de contratos de venta liberada de gas licuado, y desde el comienzo de esta modalidad en 2015, ya hubo inestabilidad en el abastecimiento.

Existe un verdadero déficit del producto, sí, pero a la población lo que más le indigna y molesta es la ineficiencia, incapacidad y desorganización de los administradores y vendedores.

Ignacio Peña declaró que las 3 colas establecidas (impedidos físicos, cuentapropistas y clientes) solo provocan «reguero» y oportunidades para trampas e ilegalidades.

Pedro Pablo, mensajero privado, explicó que su actividad laboral les permite llevarse las bombonas de sus clientes en su turno, lo que enfurece a muchos clientes que no alcanzan a comprar.

Lorenzo Alonso protestó porque los que ejercer esa actividad no deberían tener derechos a una compra ilimitada, pues alegó que llegan con vehículos para cargar con las 100 balitas. La gente que no compra se queda para el día siguiente, y de esa forma, hay ciudadanos que faltan hasta 1 semana entera al trabajo.

El componente de más influencia en el problema radica en el desinterés de los funcionarios de los gobiernos municipal y provincial, quienes no escuchan las solicitudes de los cuentapropistas acerca de abrir un punto de venta solo para ellos, como apuntó Pedro Pablo, en aras de no afectar la cola.

Otro trabajador por cuenta propia consideró injusto que sean ellos los que carguen con todas las culpas y que la población debería quejarse con CUPET, que es el que no les está sirviendo.

Los mensajeros, mientras, no estubieron de acuerdo con que se les restrinja la compra a solo dos bombonas al día, alegando que es bastante discriminatorio con su trabajo pues al resto de los cuentapropistas no se les limita por día.

También hay más personas en las colas debido a que hasta el año pasado, antes de que subieran los precios, las familias pagaban mensajeros para que recogieran sus bombonas, pero con la unificación monetaria hay un sector de la población muy grande, como los jubilados, que no se pueden dar el lujo de pagar mensajeros con sus pensiones.

Una compra fácil, ya inasequible para muchos, es también pagar 40 CUP para una posición privilegiada en la cola.

El punto de venta exige distanciamiento físico, muy poco respetado por los clientes que se van aglomerando acorde pasa el tiempo debido a las mismas irregularidades de la fila.

Con el logotipo de CUPET y matrícula B 028 958, un auto de color verde llega al punto de venta del reparto Peralta y del mismo se baja una persona con una bombona vacía quien, a los pocos minutos de haber entrado en el establecimiento, sale con una llena y se va en el auto. Los comentarios en la cola fueron de indignación absoluta, alegando que los funcionarios son los primeros en propiciar el desorden, que no hay medidas que estipulen prioridad en la cola y que, encima, maleducado, porque ni dio una explicación ni pidió permiso a la cola.

Además, la opinión generalizada es que bajó la calidad pese a que haya aumentado el precio, diciendo que el gas es distinto, no rinde y dura poco, como señaló Héctor Jorge Méndez, cliente que se considera víctima de una política gubernamental engañosa.

FuenteCubanet
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