InicioActualidad¿Cuál será la mejor opción para los cubanos con sus dólares: debajo...

¿Cuál será la mejor opción para los cubanos con sus dólares: debajo del colchón, el banco o venderlos en el mercado negro?

Luego del anuncio oficial del Banco Central de Cuba (BCC) de la suspensión de los depósitos de Dólares Estadounidenses (USD) en efectivo en las unidades bancarias cubanas, muchísimos nacionales quedaron totalmente atónitos con el reconocimiento del Gobierno cubano de que sus arcas estatales se encuentran colmadas por USD que no se pueden utilizar (cuando la administración cubana lleva más de un año alegando una profunda falta de liquidez).

La disposición, efectiva a partir del próximo día 21 de junio, ha hecho que la población se pregunte cuál es el mejor destino para sus billetes verdes.

Pavel Vidal, exanalista del BCC y actual profesor de la Pontificia Universidad Javeriana en Cali (Colombia), defiende el criterio de que la decisión «depende de la actividad económica de cada cual y de sus planes futuros».

Él piensa que se podría depositar una parte (lo suficiente para vivir en la isla durante un año), y cambiar el resto a diferentes divisas extranjeras aceptadas por el BCC. Apuntó que resulta hasta probable una «‘eurización’ parcial de los mercados no estatales».

Recomendó entonces que el envío de remesas en efectivo se realice en Euros o en Dólare Canadienses (dado que se supone que de allí venga la mayor cantidad de visitantes cuando el país recupere su turismo).

Señaló que las familias deberían poder «mantener ahorros en dólares para sus planes de más largo plazo» debido a que «la medida oficialmente se anunció como temporal».

Por su parte, el presidente del Havana Consulting Group, Emilio Morales, es de la opinión que la población cubana no debería apresurarse a depositar todos sus USD en el banco «pues nunca más los van a volver a ver», por lo que dice que «es preferible que los conserven y los puedan cambiar en la calle a la tasa que esté en el mercado informal». Aseguró que «el dólar nunca perderá su valor y tenerlo en sus manos es una garantía de seguridad y protección financiera».

El experto alegó que la nueva medida «tiene un trasfondo político», pues funciona como tapadera para distraer la atención popular del «bombazo que le dio el Parlamento Europeo al régimen», el que generará pérdidas millonarias para el Gobierno cubano.

Existen dos tipos de tenedores de dólares, según Rafaela Cruz, analista de temas económicos: los que tienen menos de 1.000, «destinados al consumo inmediato», a quienes sugiere que deberían depositarlos para no perder el valor de uso que les interesa; y los que «han especulado y tienen grandes cantidades», quienes deberían convertirlas a euros.

Agregó que, como se espera, es muy posible que el valor del dólar en efectivo descienda, pero que el del dólar electrónico crezca, dado que «los cubanos que se dedican a especular normalmente tienen un socio en el extranjero a quien podrán hacer llegar los dólares cash devaluados y se los retornen vía transferencia, sobrevaluados».

Considera que «lo importante es no desesperarse», ya que los dólares, de alguna forma, «encontrarán su camino a costa de la imparable devaluación de la moneda nacional» a raíz de la demanda invariada de divisas, pero acotó que todo depende de que «el Gobierno mantenga la posibilidad de que la población realice transferencias de tarjeta a tarjeta».

El economista Elías Amor reiteró que lo mejor es «conservarlos [los dólares] a buen recaudo de la avaricia estatal», pues opinó que las medidas constituyen «una forma de limitar el acceso de la gente a las tiendas que venden en MLC», lo que resulta necesario teniendo en cuenta que el peso cubano va a continuar perdiendo valor en el mercado informal.

Por su parte, Omar Everleny, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana, aconsejó a los cubanos lo mejor es «diversificar riesgos» por la gran incertidumbre que hay respecto a qué moneda utilizar, cómo guardarla mejor y qué productos se podrán comprar con ella en los próximos meses. Recomendó al Gobierno, además, que aplique «políticas proactivas», como podrían ser el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, a las cooperativas no agropecuarias y al sector privado.

Relacionados
- Advertisment -

Últimas entradas