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Los hoteles en Cuba se convierten en una de las principales fuentes de donde sale la comida que se vende en el mercado negro

Orlando asegura que los locales de la red estatal de tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) no son las únicas opciones para adquirir alimentos de ‘buena’ calidad, pues este habanero se abastece casi enteramente de los hoteles que se hallan en las inmediaciones de su domicilio.

Orlando no cuenta con divisas extranjeras para acceder a las tiendas en MLC, pues no tiene familiares en el exterior de Cuba que se las envíen y no las compra en el mercado informal a más del doble del valor fijado por el Gobierno; después de armar una red de contactos estable y confiable, utiliza su buena remuneración como reparador de celulares y computadoras para comprar todos los productos que empleados de hoteles estatales puedan extraer ilegalmente de sus centros de trabajo. La mercancía llega a su casa por vía de intermediarios.

Los hoteles en Cuba, mientras más populares y turísticos fueron, mejor y mayor cantidad de productos reciben actualmente. En La Habana, todos estos cuentan con carnes y bebidas de todo tipo, además de mariscos, frutas, vegetales y condimentos, y hasta es normal robar jabones, detergentes, sábanas y toallas.

Los mismos bienes que se cotizan en divisas foráneas y a altísimos precios en los hoteles, son traficados sigilosamente en el mercado negro, muchos a precios bajos y en Pesos Cubanos (CUP).

La red hotelera capitalina constituye una vía mucho más eficiente de abastecimiento que las tiendas y mercados del Estado. Los que se han acostumbrado a estos suministros, no hacen colas ni se preocupan por cuándo llega el pollo o el aceite al establecimiento comercial del barrio.

Marlene, quien también ha optado por esta vía, cuenta que vende los Dólares Estadounidenses (USD) que su familia le envía en el mercado ilícito, y con ese CUP hasta puede escoger la variedad del producto que quiere de lo suministrado por el hotel. Encima, el servicio siempre resulta ser a domicilio.

Cada pierna de jamón serrano (entera o deshuesada) cuesta 5.000 CUP, cuando en las tiendas estatales puede superar por 10 veces ese precio (cuando aparece), los filetes de salmón ahumado se venden a 300 y 500 CUP el kilogramo, y lo mismo se halla aceite de oliva y aceitunas, que calamares, ostras, bolsas de leche en polvo, quesos importados, etc.

El saqueo constante en los hoteles no es un fenómeno nuevo, y es que el robo y la ilegalidad se han convertido en el día a día del cubano, desde que la precariedad obligó a la población a abrirse un camino propio a espaldas del Gobierno hace ya muchas décadas.

A muchos de los empleados del sector turístico estatal cubano les resulta conveniente este arreglo, aunque se arriesguen a perder el puesto de trabajo y hasta a enfrentar un proceso judicial, porque en estos tiempos de pandemia, sin turismo, viven del salario mínimo que les paga el Estado por plantilla, sin estimulación y sin propinas.

Enrique, joven camarero que se las arregló para no ser despedido con la reducción drástica de plantilla, confiesa que nunca tuvo que robar antes, pero ahora todos los eslabones de la cadena están dedicados al hurto para poder comer, pues mientras esas despensas se encuentran colmadas por alimentos que un cubano nunca ha visto ni catado, la población está pasando por una severa hambruna.

Maribel, cocinera, asegura que en estos centros se bota comida a diario, porque, como no hay turistas, todo se echa a perder. Lamentó que la situación económica en Cuba esté tan compleja que los responsables prefieran deshacerse de la comida a regalarla a comedores o a los asilos.

El desabastecimiento total de la red de comercio en CUP y las dificultades de la mayoría de los cubanos para acceder a las tiendas en MLC casi que imposibilitan la supervivencia en la isla. El mercado negro se ha convertido en la principal fuente de abastecimiento para los que pueden y para los que no pueden, porque no existe otra opción más que resignarse.

FuenteCubanet
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