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La historia casi olvidada de la Ermita de los Catalanes en La Habana

La historia de la Ermita de los Catalanes es un tanto curiosa. Inicialmente no se encontraba en el lugar que hoy ocupa, en la pequeña elevación de la Avenida de Rancho Boyeros de la Habana. Su sitio fundacional se encontraba en donde hoy se alza el Monumento a José Martí, en la Plaza de la Revolución, que en otros tiempos fuera conocida como Loma del Tadino.

Más conocida como La Ermita de los Catalanes, ubicada en el kilómetro 8 ½ de la avenida de Rancho Boyeros, la iglesia ha alimentado los sueños y fantasías de muchas personas de las miles que cruzan a diario esta popular arteria de la capital cubana. Su posición en lo alto de una loma, rodeada de frondosos árboles hace que parezca flotar entre las nubes.

Ermita de los Catalanes, 1938

La historia de este templo se remonta al año 1885 cuando el padre Pere Muntadas, junto a directivos del Centro Catalán de la Habana y otras asociaciones, acariciaron la idea de construir una iglesia dedicada a la Virgen de Monserrat.

Según documentos de la época, se creó una comisión para buscar un lugar que rememorara la Montaña de Monserrat en la Isla de Cuba. La comisión encargada de estas acciones seleccionó la Loma del Tadino, que comenzó a llamarse desde entonces Loma de Monserrat o Loma de los Catalanes.

Ermita Catalanes. Plaza Cívica. 1948

A partir de ese momento se abriría una suscripción popular para la construcción y ornamentación del templo. En el año 1886 se colocó la primera piedra de la Ermita, pero numerosos avatares demoraron su culminación hasta el 24 de julio de 1921, en los terrenos que ocupa hoy el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, que en otros tiempos fuera conocida como Loma del Tadino.

La primera ermita se inauguró el 24 de Julio de 1921, tras muchos años de gestiones y trabajos por parte de la Colonia Catalana en Cuba. La iglesia original no tenía la forma que presenta hoy en día, y aunque popularmente se dice que fue traslada hacia su sitio actual “piedra a piedra”, lo cierto es que esto no es más que una leyenda.

Ave. Rancho Boyeros, al fondo Ermita Catalanes, 1950

La presencia de la Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat en esos terrenos sería efímera pues en el año 1951 el estado expropiaba los terrenos de la Ermita para concretar el proyecto de la llamada Plaza Cívica y el Monumento a José Martí.

Al ser demolida la construcción, la Sociedad Catalana de Beneficencia solo pudo recuperar algunos mármoles, el altar, la virgen, los vitrales y las ventanas plomadas que hoy forman parte del templo.

En los primeros meses de ese mismo año, 1951, se iniciaron las obras de adaptación de los terrenos adquiridos para levantar la nueva iglesia cuya construcción estaría a cargo de los arquitectos Vicente J. Sallés y Francisco G. Padilla. Como modelo a seguir fue escogida la Iglesia de S’ Agaró, en Cataluña, considerada una genuina representación de la arquitectura mediterránea.

Ermita de los Catalanes antes de su demolición. 1951

La actual Ermita de los Catalanes quedó totalmente concluida en el año 1954. Consta de 3 naves y mide 28 metros de largo con una fachada de 22 metros de alto.

Muchos dicen que la Ermita resume el paso de los catalanes por la mayor de las Antillas, aún hoy los devotos de la Virgen de Monserrat acuden al templo para asistir a misa u otras ceremonias religiosas. Allí también se celebra la fiesta de la Rosa de Abril, donde hombres y mujeres lucen en el pecho la simbólica flor, muestra de fe y esperanza.


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