InicioActualidad¿Y qué pasó con el caracol africano que con la llegada de...

¿Y qué pasó con el caracol africano que con la llegada de la pandemia nos olvidamos de este bicho malo en Cuba?

¿Se acuerdan del Caracol Gigante Africano? … Porque yo casi me olvido de su existencia, después de que el nuevo coronavirus lo desterró hace ya más de un año de los escenarios mediáticos y comunicacionales, donde alguna vez alcanzó una relevante notoriedad.

¿Pero solo relevante? Yo diría más: desmesurada, al extremo de que no había espacio informativo escrito, radiado o televisado en que faltara una referencia al famoso molusco, amén de los mensajes de bien público que constantemente nos alertaban de su letal condición de plaga de cultivos y vector de enfermedades.

Hoy su presencia se reporta en más de medio mundo, pero en el clima húmedo de Cuba, el indeseado visitante pareció hallarse de plácemes. Se multiplicó y se extendió a casi todas las provincias.

La emergencia epidemiológica mundial provocada por la COVID-19 y su repercusión en Cuba, desplazó de los medios al malvado personaje de vistosa concha y lo sustituyó por otro, para nada visible, pero mucho más mortífero.

El caracol africano constituye una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, caracterizada por ser altamente resistente a variables ambientales, con dieta polífaga y detritívora, creciendo tanto como pueda llegar a comer (incluso no descarta el canibalismo), se reproduce velozmente y es hermafrodita.

El Lissachatina fulica ha invadido ya toda la geografía nacional cubana, y deja a su paso un fatídico rastro de nemátodos y bacterias en su baba, el que produce meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliasis abdominal en humanos.

Para su enfrentamiento y exterminio, es necesario comenzar realizando un control mecánico recogiendo el molusco de forma manual (con guantes o nylon protector), y luego creando cercas y zanjas como forma de contención.

Sumergiendo los caracoles vivos, durante 24 horas, en una solución de sal o cal compuesta de tres cucharadas por litro de agua también resuelve el problema, aunque no es realmente efectiva hasta que no se entierran los restos o se echan al basura. Todo debe ser sellado en una bolsa hermética y arrojado lejos de cualquier fuente de abasto de agua, ríos, lagunas, arroyos o de aguas subterráneas de profundidad inferior a los ocho metros.

La concha debe ser destruida y una alternativa para el desecho de los restos consiste en quemarlos, cuidadosamente en aras de prevenir un incendio.

El intruso representa una amenaza para la biodiversidad cubana. La malacofauna de la isla es una de las más ricas del mundo, con más de 1.300 especies, de las que casi el 96% son endémicas, y ya se está viendo afectada por el caracol africano.

Constituye un deber público combatir esta plaga, y toca a todos los cubanos ser paladines en una batalla que solo ha sido opacada por una más inmediata; el caracol africano persiste y no se debe bajar la guardia.


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram



Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram