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La Azitromicina se convierte en un antibiótico que vale su peso en oro en Cuba, pero ¿realmente es tan efectivo para el tratamiento de pacientes con COVID-19?

Los anuncios clasificados que intercambian cualquier tipo de objeto valioso por tratamientos de azitromicina se han vuelto muy populares en la última semana.

La demanda ha aumentado, al parecer, tras las declaraciones oficiales que hizo la directora de Operaciones y Tecnología de BioCubaFarma, Rita María García Almaguer, el sábado pasado. La funcionaria comentó a la prensa oficial que el medicamento solo se estará distribuyendo a los hospitales.

Agregó que actualmente no es una posibilidad suministrarlo en las farmacias «por la cantidad de principio activo que tenemos en el país», por lo que solo se está garantizando el uso hospitalario. Incluso cuando la producción actual es de un millón de tabletas, la demanda aún no está cubierta.

El fármaco es muy empleado como parte de la medicación que se le administra a pacientes con coronavirus,  lo que ha provocado que los precios se hayan disparado en el mercado informal, alcanzando cifras de 7.000 pesos por el tratamiento de tres tabletas.

En la actualidad, el mercado negro solo está saturado con las solicitudes de compra de la medicina, pues los vendedores no aparecen con frecuencia y, cuando lo hacen, los precios se remontan entre 1.000 y 3.000 pesos.

El antibiótico se utiliza para tratar la neumonía, una de las más comunes complicaciones del padecimiento del virus, pero tampoco es desarrollada por todos los casos positivos. Por tanto, galenos han alertado mediante las redes sociales que no hay evidencia científica de que la azitromicina sea efectiva en el tratamiento.

Amílcar Pérez-Riverol, virólogo cubano radicado en Brasil, alertó a través de redes sociales, ante la demanda gestada bajo la creencia de que el fármaco ayuda a curar la enfermedad, que «los estudios clínicos publicados en varias de las revistas biomédicas más prestigiosas del mundo demuestran que, con excepción de los casos donde hay infección secundaria con diagnóstico de neumonía bacteriana, la azitromicina no sirve en el tratamiento del COVID-19».

Pero, aún así, muchos lo buscan para tomarlo en casa y prevenir mayores dolencias.

Las palabras de la funcionaria fueron reportadas en un artículo que el diario Granma tituló «Producción de medicamentos tiende a la recuperación», pues García Almaguer señaló que, aunque «el déficit de fármacos no se va a solucionar de inmediato», la tendencia es buena. Las dificultades en la producción radican principalmente en la importación de materia prima y en los obstáculos atribuidos a las operaciones bancarias «producto del bloqueo».

Se prevé que «a partir de septiembre» se esté recuperando la distribución de antibióticos orales como amoxicilina, cefalexina, cefixima, cotrimoxazol y ciprofloxacina, pero no volverán todos a la vez.

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