martes, septiembre 21, 2021
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En Santiago de Cuba, los cuentapropistas están con el agua al cuello pues el Gobierno no les está permitiendo trabajar por la pandemia

Manuel es un transportista privado que lleva más de 2 meses sin trabajar en su natal Santiago de Cuba porque el Gobierno local ha prohibido la realización de todas las actividad económicas privadas (excepto las destinadas a la venta de alimentos) como medida para controlar la pandemia del coronavirus en el territorio.

Comentó que siente que las autoridades han abandonado a los trabajadores de su condición a sobrevivir a su suerte, pues, ¿cómo esperan que vivan sin una fuente de ingresos?

Manuel escribió una carta a la gobernadora de la ciudad, Beatriz Jonhson, explicándole la situación y exigiendo soluciones urgentes, y no ha recibido respuesta alguna.

La drástica disposición se derivó de la estrategia gubernamental para enfrentar el último rebrote de la pandemia en la ciudad.

La esposa de Manuel es ama de casa y la pareja tiene 2 niños pequeños a su cargo; y, encima, la vida se ha encarecido aún más.

El propietario de una moto arrendada para tirar pasaje, Yoan, fue otro cuentapropista que escribió a la gobernadora, pero él no se quejó por la situación que se le ha impuesto por solo estos últimos 2 meses, sino por todo el año.

Explicó que antes de que se dictara la prohibición total del desarrollo de las actividades económicas particulares, se vio obligado a interrumpir su servicio por falta de combustible.

Yoan tuvo que vender una antigua y costosa vajilla de cristal que atesoraba, una herencia familiar muy significativa para él, pero “tenía que decidir entre las copas vacías o un plato lleno para alimentar a mi familia”, contó.

Marcos se dedica a reparar televisores, y recién impuesta la normativa, decidió continuar trabajando para poder mantener a sus 3 hijos, a su esposa y a su anciana madre, pero pronto fue sorprendido por una horda de inspectores estatales y lo sancionaron con una multa de 3.000 Pesos Cubanos (CUP).

Comenzó entonces a tratar de vender todas las pertenencias que pudo: 2 armarios, unos cargadores de baterías, un par de lámparas y demás. El monto recopilado le sirvió para pagar la multa y un mes y medio de gastos domésticos, pero ya no le da para vivir.

Ahora está vendiendo el juego de muebles de su hogar y su teléfono celular para poder sobrevivir.

Reclamó a las autoridades que permitan a la gente trabajar, pues destacó además que esta medida poco ha hecho y poco hará por contener la propagación del virus, así que no tiene sentido siquiera implementarla.

Pero Marcos no fue el único que decidió seguir adelante con su trabajo a pesar de la restricción laboral y dedicarse a prestar servicios de forma clandestina. Alberto repara equipos eléctricos y electrónicos en un taller multiservicios, dentro de un edificio que ha sido cerrado 3 veces en lo que va de año por focos de contagios de coronavirus. Sentenció: “Estoy convencido de que al Estado no le interesa ayudarnos económicamente a los cuentapropistas”.

Jorge Luis, conductor de un bicitaxi, tampoco ha podido darse el lujo de obedecer la disposición gubernamental, por lo que se arriesga cada día a una multa de 2.000 CUP si alguna autoridad lo halla. Afirmó que su mujer, quien se dedica a la peluquería, siente temor por ejercer en su vivienda, pues justo enfrente de ellos vive la presidenta del CDR.

Sobre el tema, la Gaceta Oficial del 16 de junio de 2020 (ya hace más de un año) fijó una serie de subsidios y de compensaciones salariales por la pandemia, dispuestas únicamente para trabajadores del sector estatal, sin ninguna mención a los cuentapropistas. Es por esto que los privados quedan totalmente desamparados, y lo han hecho, sobre todo aquellos que dependían de forma directa del turismo internacional, los que rondan las 602.415 personas en todo el país, de acuerdo con datos oficiales del 2020.

No obstante, el Gobierno provincial santiaguero impuso la exención del pago de las patentes y la eliminación de la penalización por pagos retrasados a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) dentro del año 2021, para supuestamente aliviar la crítica situación económica de los cuentapropistas (una ayuda irrisoria y casi que inexistente, pues la Seguridad Social se debe seguir pagando sin importar condición y esta medida no provee una fuente de ingresos al trabajador).


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Fuente14yMedio
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