martes, septiembre 21, 2021
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La pandemia de la COVID-19 ha sacado a la luz el lado oscuro del sistema sanitario en Cuba

Las ineficiencias y negligencias en el enfrentamiento a la Covid-19 son aspectos que vienen saliendo a la luz desde los inicios de la pandemia en el país. Cuestiones estas que se hacen ya cotidianas en todas las provincias del país, y que impactan en la vida de montones de familias de manera contundente. Un ejemplo de ello es el caso de la provincia Santiago de Cuba, provincia donde no son pocas las historias que emanan de personas víctimas de estos males en el avance cada vez más aparente que muestra el virus en esa área.

Miembros de estas familias relatan sucesos desagradables que recientemente les ha tocado enfrentar. Uno de ellos comienza en el Hospital General Juan Bruno Zayas donde una pareja de hermanos, cuenta como al acudir en busca de información sobre su madre, que se allí se encontraba ingresada, se topa con la noticia del fallecimiento de esta. Muerte que no fue notificada a ellos por supuestamente no contar la fallecida con familiares y vivir sola, por lo que sin contar con nadie los funcionarios del hospital deciden incinerarla.

En plena agonía uno de los familiares explica a una trabajadora del centro que su madre hacia menos de 24 horas que fue llevada a un policlínico y preparada para trasladar al hospital al resultar positiva al Covid-19 y que en dicho proceso sus datos fueron debidamente consignados y sus teléfonos anotados.

Cuenta la hija de la señora, que sin apenas mirarla y con cara de pocos amigos, la funcionaria le responde alegando que a diario son muchos los casos de pacientes que llegan con datos erróneos y para posteriormente mostrarle la historia clínica de su madre y decirle que ningún procedimiento fue violado, pues ellos solo cumplían con el procedimiento que establece el protocolo en casos de decesos por la enfermedad.

Ante tal panorama ambos hermanos, cuentan, como fueron poseídos por el llanto, situación que fue tratada de calmar por algunos que se encontraban cerca, incluidos personal médico que les contaban anécdotas de personas que habían pasado por casos similares.

Luego de dos días uno de los hermanos recibe una llamada telefónica, en la que le pedían se presentase en el Hospital Provincial Saturnino Lora para identificar el cadáver de su madre, de 76 años de edad, la cual oficialmente no había fallecido de Covid-19 sino supuestamente de bronconeumonía bacteriana. En este contexto el sufrimiento reaparece de la mano de la indignación ante la poca sensibilidad con que las autoridades tratan las muertes de seres humanos. Ya en la morgue la funcionaria de intendencia se disculpa y le informa que por la gravedad de las violaciones el Gobierno había enviado grupos de trabajo a los departamentos de admisión de los hospitales en la provincia, con el fin de detener la pérdida de cadáveres.

Concluida la identificación les es entregado el cuerpo para que fuera velado en la funeraria Bartolomé Masó durante tres horas. Justo antes de marcharse la funcionaria le exhorta a mantener discreción y no trascender el suceso a las redes sociales, debido a que casos así “empañan la reputación de la salud y la Revolución cubana”. De esta manera los restos son trasladados al cementerio y enterrados en una fosa común dejando en el alma de esos dos hermanos profunda tristeza e impotencia por “la repugnancia ante un Gobierno que miente, irrespeta a los difuntos y menosprecia el dolor de sus ciudadanos”.

Casos como este no son exclusivos, el desorden epidemiológico convierte a Santiago de Cuba en uno de los epicentros de la pandemia, donde factores como la falta de exigencia, errores en las pesquisas y el nivel de improvisación tienen un peso considerable.

El Ministerio de Salud Pública manifiesta que la provincia concluyo el mes de julio con 13 602 casos positivos y 67 fallecidos, no obstante, hasta el 25 de agosto acumula 14 419 contagiados y 165 fallecimientos, números que corroboran no solo la agresividad de las cepas existentes en el territorio, sino la ineficacia de las políticas promulgadas para contrarrestar la diseminación del virus.

El periodista Anolvis Coscó Tarradel publicaba en Facebook que desde marzo de 2020 a la fecha han muerto 342 santiagueros y existen 1662 focos activos, como resultado de los altos niveles de contaminación en todos sus municipios. Así mismo la Viceministra de Salud Pública reconoció, en un panel informativo del canal Tele Turquino, que “la situación provoca que los servicios de salud se vean colmados, debido al número de casos con sintomatología que arriban a los cuerpos de guardia cuyo estado conlleva el ingreso u observación exhaustiva”. Con relación al nivel de propagación de la enfermedad la viceministra aseguró “que en el caso de que un foco aporte cinco o más casos se considerará evento de transmisión y se decretaría la cuarentena” algo que debió ponerse en práctica desde el inicio de la pandemia.

Luego de reconocer las denuncias relacionadas con el mal trato que recibe la población, García Peña expresó “Estamos preparando condiciones en todos los cuerpos de guardia de los policlínicos, para que los pacientes que requieran traslados tengan una estancia digna y en el menor tiempo posible lleguen a los centros donde serán hospitalizados o vigilados”. También la funcionaria aseguro que durante los dos primeros meses del año circuló en la provincia la cepa de Wuhan, pero desde mayo están activas las del Reino Unido, California y Sudáfrica, con sus dos variantes. “Una gama que inevitablemente tiene que ver con la explosión de casos y el incremento de la mortalidad”.

No obstante, no se refirió a la variante Delta, la cual los médicos y el personal de laboratorio declaran de manera extraoficial se propaga con rapidez por el territorio.
Tal es la situación que desde la dirección política y gubernamental de la provincia se decretó un amplio paquete de medidas, que refuerzan el toque de queda nocturno, el trabajo hasta las once de la mañana y la restricción de movilidad a partir de la una de la tarde.

Varias fueron las críticas que durante su última visita de trabajo el presidente Miguel Díaz-Canel enfocó sobre el desorden en el enfrentamiento por parte de las autoridades locales en el enfrentamiento al incremento de los casos, reconociendo que Santiago de Cuba es uno de las provincias con mayor gravedad del país en el contexto pandémico. Además, subrayó que la falta disciplina se hace enemiga del control del virus, en un territorio que presenta transmisión en sus nueve municipios y una tasa de letalidad en crecimiento, dada a los rápidos deterioros de los cuadros clínicos de los pacientes en un estadio temprano de la enfermedad.

Mientras que, Manuel Marrero Cruz, primer ministro, notificó de los resultados de una inspección del Gobierno central, que develó las violaciones acometidas en la aplicación de los protocolos sanitarios que inciden en el desarrollo de la pandemia, contribuyen al derroche de recursos, coinciden con las quejas del pueblo y abarrotan el ya complicado sistema de salud de la isla.

Sin embargo, ninguno de los dos funcionarios cargó responsabilidades en sus hombros ni tampoco hicieron alusión a que no se hayan ofertado en las farmacias nasobucos, geles y otros productos imprescindibles para enfrentar la Covid-19


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