martes, octubre 19, 2021
InicioActualidadLas teleclases, la fórmula fracasada por la que apostó el Gobierno cubano...

Las teleclases, la fórmula fracasada por la que apostó el Gobierno cubano para salvar el curso escolar en medio de la pandemia

Yanet Fernández es una de los tantísimos adolescentes habaneros que se vieron forzados a continuar con su preparación secundaria básica mediante las insufribles teleclases especializadas que la televisión estatal cubana imparte a diario, desde que los centros educacionales capitalinos suspendieron sus actividades presenciales en enero de este año (cuando la incidencia de la pandemia del coronavirus en la provincia empezaron a escalar drásticamente).

La joven estudiante de 9no grado explicó que atiende a las teleclases por el único motivo de complacer a su madre y respetar su compromiso con ella, pues son “lo más aburrido del mundo” y está recibiendo el mismo contenido del curso anterior. Aseguró además que ninguno de los compañeros suyos a los que ha cuestionado sobre el tema se toma el tiempo de verlas.

Su mamá, Alina Moreno, se siente tan frustrada con el asunto como su hija, pues afirmó que le desespera ver cómo gente tan poco capacitada para impartir conocimientos de esta forma, intenta (sin mucho interés) captar la atención de los estudiantes cada día. Para ella, esta situación no tiene sentido.

Las teleclases han sido recursos utilizados por el Ministerio de Educación (MINED) desde hace décadas para complementar la preparación de los más jóvenes, pero nunca han tenido verdaderos resultados positivos. Los maestros que imparten cada una de esas medias horas nunca se han posicionado ante una cámara, y utilizan recursos monótonos, obsoletos y poco explotados como la presentación en PowerPoint, que podría convertirse en una herramienta poderosa si no tuvieran tantos errores y faltas de ortografía, y diseños (por así decirlo) poco atractivos.

Moreno reconoció que entiende por qué a los muchachos se niegan a recibir estas clases, pues las “autoridades no se están tomando muy en serio la educación de los muchachos en este escenario de pandemia”.

Inés Casal, quien es abuela de 2 adolescentes y también profesora jubilada de la Universidad de La Habana, alegó sentirse dividida entre sus roles “de profesional y de abuela”, pues, por el segundo, tiene la obligación moral de pedir a sus nietos que estudien, pero ‘no se lo ponen fácil’.

La educadora rememoró que este método de televisión formadora suplementaria “tuvo su auge en la década de los años 60 del siglo pasado”, pero la idea nunca ha experimentado un éxito real, sobre todo cuando se pretende sustituir totalmente la asistencia de un maestro por estas grabaciones.

Aseveró: “Nunca un profesor dictando clases por TV, sin ninguna interacción profesor-alumno, podrá sustituir a un maestro en un aula intercambiando constantemente con sus estudiantes, y viceversa”.

La profesional enumeró gran parte de las deficiencias del método: “Las clases que he visto son desastrosas. Simplemente los maestros repiten lo que está en los libros, sin un átomo de didáctica, con medios de apoyo casi nulos: presentaciones con textos y nada más. Salvo algunas excepciones, se cometen errores garrafales al redactar las preguntas de los ejercicios. Han seleccionado profesores que no tienen gracia para dar este tipo de clases, parecen robots. Los niños que logren atender y, sobre todo, aprender, son tan buenos que no necesitan de las clases”.

La mujer defendió el criterio de que era preferible aceptar la realidad de que habría un enorme atraso en la preparación de los estudiantes.

En la isla, las clases online no son una alternativa que se plantee como método de enseñanza, incluso cuando es el más utilizado en la mayoría de los países occidentales que asumieron el cierre de las escuelas. En cambio, la estrategia para intentar avanzar en las asignaturas consistió en videollamadas y aplicaciones de mensajería, lo que no ha conseguido suplir la calidad de la presencialidad, pero sí ha incentivado una cultura del esfuerzo.

La excusa de la baja penetración de internet o de ser un país con menores ingresos no debió haber sido un problema para Cuba, teniendo en cuenta que el monopolio estatal ETECSA pudiera haber dotado a la población estudiantil de una infraestructura básica para la cobertura del servicio online de forma económica, y hasta gratuita.

María, vecina del mismo barrio de Yanet Fernández, dijo considerar que realmente existían dos posibilidades para enfrentar la situación: “o bien que ETECSA difundiera unos paquetes educativos con datos para ser usados por profesores y alumnos; o bien que el Ministerio de Educación los adquiriera para ofrecer a los estudiantes, pero esto no ha ocurrido porque ETECSA no tiene una vocación social, sino de recaudar”. La realidad es que, al menos hasta lo que ha sabido la prensa y la población, el Gobierno no ha explorado en ningún momento un acuerdo entre el monopolio de telecomunicaciones y el Ministerio de Educación.

Además, muchos maestros costean de sus bolsillos los paquetes de datos para mantener el contacto con sus estudiantes.

“A la pobreza y rigidez de los contenidos que se imparten, el adoctrinamiento político, la desactualización y la deficiente formación de los profesores, se suma el pobre aprovechamiento de las facilidades que da el medio televisivo y la falta de imaginación para animar las teleclases, en las que cabría prácticamente todo tipo de recursos y mensajes, no solo las canciones patrióticas de moda y los fragmentos de discursos de Fidel”, lamentó Juliete Isabel Fernández Estrada, con dos hijos que reciben teleclases y que las ven a diario, aunque sea “por formalidad”.

También muchos padres han recurrido a fortalecer los estudios de sus hijos con profesores particulares, pero Lizandra, maestra de cuarto grado, recalcó que “no es el caso de la mayoría”.

Lizandra acotó que puede ser el formato televisivo lo que los alumnos no encuentran atractivo, pues “muchos de ellos pasan horas viendo programas de youtubers descargados de internet que vienen en el paquete semanal”, pero no se sientan motivados por la teleclases.

Existe la posibilidad de que los niños y jóvenes puedan encontrar dificultoso acostumbrarse nuevamente a una actividad paralizada desde hace un año, a partir de que el Ministerio de Educación anunciara recientemente que las clases presenciales deben retomarse de forma gradual a partir de noviembre.


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram


Relacionados
- Advertisment -

Últimas entradas


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram