sábado, diciembre 4, 2021
InicioActualidadCon precios exorbitantes, pero las mesas llenas, van reabriendo poco a poco...

Con precios exorbitantes, pero las mesas llenas, van reabriendo poco a poco todos los restaurantes en La Habana

Pese a los precios, el restaurante privado Rey & Gaby, en El Vedado, tiene toda su capacidad reservada hasta noviembre, lo que hubiera resultado impensable antes de la pandemia, cuando siempre tenía mesas vacías.

Y así sucede con otros muchos negocios, superando las expectativas de propietarios, analistas económicos, autoridades y clientes para la reapertura de los restaurantes, fenómeno que, desde el pasado 24 de septiembre, ha alcanzado a desbordar hasta locales estatales.

Una empleada de la pizzería de la esquina de 23 e I, frente a la cual esperaban alrededor de cinco personas en la tarde de este viernes, comentó que «puedes marcar y, si hay espacio disponible, pasas pero es por reservación». Un sexagenario, que esperaba su turno acompañado de sus dos nietas adolescentes, comentó que todos los precios han «subido muchísimo. Antes, con seis o diez pesos aquí te comías una pizza, y ahora vale 40».

Los dueños de restaurantes o cafeterías, no obstante, ven la reapertura con otros ojos. Bárbaro Domínguez, quien tenía una venta de pizzas y comida rápida en el portal de su casa, próxima a la Vía Blanca, no se plantea reanudar el servicio pues aseguró que la cuarentena le enseñó «muchas cosas de cómo hacer negocios».

Dijo no sentirse cómodo poniendo a su familia en riesgo de contagiarse de coronavirus, al haber utilizado, como tantos otros cubanos, su vivienda para emprender un negocio, por lo que continuará con la venta a domicilio como hasta el momento. «Mi negocio está asociado a varios sitios digitales en los que la gente de fuera de Cuba compra comida en dólares para sus familiares que viven aquí. Pagan en moneda de verdad», comentó, además de aseverar que en esta modalidad se «quita de encima un montón de problemas».

«A todos esos que han abierto terrazas la gente se les está quejando con los precios, porque, claro, venden en pesos cubanos y tienen que convertir un dólar a 70 o hasta 80 pesos. Todos los días tienen que escribir los precios en la tablilla porque no hay seguridad de nada. Yo solo vendo en dólares, mi mercancía la compra el que tiene fulas», explicó.

Sin embargo, los clientes llevan «un año sin estar frente a frente en la mesa de un restaurante», como Mónica y Dayana, quienes consideran que una cerveza no sabe igual en casa. Enseguida se levantaron las restricciones, acudieron al Máximo Bar, cerca a la entrada de la bahía de La Habana. Dayana comentó que gastaron entre las dos más de 3.000 pesos, pero pagaron por los productos y «por la oportunidad de estar en un lugar público compartiendo comida y bebida».

«Sí, es caro, pero estamos dispuestas a pagar por el momento, llevamos meses pensando en esto y aunque nos hubieran pedido un lingote de oro… lo hubiéramos conseguido, aunque no sé si mañana estaré dispuesta a hacer lo mismo. Hoy, porque es hoy y es la primera vez, pero ya la próxima vengo revisando los precios y tal vez tenga que conformarme con otro lugar», reconoció.

Otros se llevan un termo de café o té o una caneca de ron para el muro del Malecón, aunque siempre cuidándose por que ya «nadie se acerca a empinarse un trago de una botella ajena», como advirtió Lázaro, un pescador de las cercanías de La Punta.


Mantente actualizado en tiempo real a través de nuestros canales de Telegram:

Noticias minuto a minuto

CubaCute en Telegram

Chatea con otros cubanos y discute de todo cuanto se te ocurre sobre Cuba

Grupo CubaCute en Telegram


Relacionados
- Advertisment -

Últimas entradas