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Jubilados en Cuba… entre el olvido y una chequera que no da para vivir

Estela Pérez, una jubilada que se atrevió a escribir indignada al Instituto Nacional de Seguridad Social (INASS) reclamando el pago íntegro de su pensión, aseguró que la única respuesta que le fue propinada le pedía que mantuviera la calma pues aún se estaban analizando los casos a nivel nacional, y es que parece que son muchos los ancionos en el país que llevan todo un año cobrando mucho menos que lo estipulado en su chequera.

Desde implementada la estatal Tarea Ordenamiento (TO), en enero de este 2021, Pérez debía comenzar a cobrar 1.528 Pesos Cubanos (CUP) al mes por concepto de pensión por jubilación, pero 11 meses después, aún viene cobrando solo 1.105 CUP mensuales (423 CUP menos por mes).

La señora sintió en carne propia el abandono y el desinterés que mantiene el Gobierno cubano sobre su bienestar. Aunque la mujer ha tratado de solucionar el problema por todos los medios que ha tenido a disposición, continúa sin poder hacer frente a la escalonada inflación que se ha vivido en el país en este último año.

La Tarea Ordenamiento fijó la pensión mínima en 1.528 CUP y el salario mínimo en 2.100 CUP, cifras que ni de cerca pueden competir con los exorbitantes precios actuales.

Sin embargo, la mayoría de los jubilados cubanos no han recibido el monto completo que se ha fijado para su chequera, por lo que el INASS y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) se han colmado de quejas y reclamaciones, y aún se promete desde estos niveles lograr subsanar estos errores.

Mientras, los pensionados constituyen uno de los sectores de la población más visiblemente afectados por el desastre de reforma económica que el Gobierno decidió implantar, el que ha provocado que los precios de los productos de primera necesidad se quintupliquen.

La pésima gestión gubernamental de la economía nacional se ha sumado al caótico e ineficiente trabajo en el sistema bancario cubano y a las irregularidades y retrasos en la Dirección de Trabajo y Seguridad Social, para darle a nuestros ancianos un infierno en el que vivir.

Marta Elena Feitó Cabrera, ministra de Trabajo y Seguridad Social, se vio entonces obligada a justificar estos problemas en la Mesa Redonda en el mes de mayo, prometiendo que el pago se completaría con carácter retroactivo (pero no se ha hecho).

Estela, quien es viuda y vive sola, es de las más damnificadas. Cada vez que escribe a alguna institución para quejarse, le responden que no tienen conocimiento de las razones por las que su problema aún no se ha resuelto.

La mujer aseguró que se ha quedado desamparada tras 32 años de servicio al Estado cubano, recordando las repetidas promesas gubernamentales sobre la atención a los más vulnerables, por lo que alegó: «Es todo una mentira y una propaganda política barata».

El sindicato de jubilados tampoco apoya su situación, pues solo le pide la cotización y su participación en los actos políticos.

Gladis González también es viuda y debería recibir sumada su pensión y la de su difunto marido. Sin embargo, las regulaciones que fijan estas indicaciones no se han puesto en práctica y debe entonces dejar de cobrar como viuda y hacerlo como trabajadora jubilada para acogerse a la de su esposo.

Estas incongruencias, de acuerdo con las dos afectadas, también son el resultado de la improvisación y apresuramiento en las medidas referentes a la llamada Tarea Ordenamiento. Y es en la oficina del INASS en Holguín ni siquiera pueden responder preguntas elementales, como el importe de la chequera de Estela.

Estela considera que la TO se aplicó de forma apresurada y con cabos sueltos, además de que se escogió el peor escenario posible para ponerla en práctica, y dijo sentirse engañada, alegando que no se ve la supuesta capacitación que le daría al personal.

De los pocos «afortunados» que ya reciben su pensión, Eliecer Velázquez se siente insatisfecho con los 1.528 CUP que se le asignan por la jubilación, pues es capaz de cubrir sus necesidades con tan ínfimo monto. Él y Margot Fuentes, una jubilada del sector textil, han expresado su disgusto al comparar sus pensiones con conocidos que nunca trabajaron o no tienen el nivel educacional que tienen ellos y cobran la misma cifra.

El cobro de la pensión también se ve afectado por otros obstáculos que, al final, solo afectan a los jubilados. Las colas son larguísimas, y ni llegando temprano se alcanza un turno que no implique aguardar todo el día a las afueras de la oficina del Correo Central. Los frecuentes cortes del fluido eléctrico impiden, además, un servicio eficiente.

«Cuando me jubilé pensaba que iba a descansar y no ha sido así. Es una locura muy grande hacer esta cola. Es peor que si estuviera trabajando», dijo un anciano que aguardaba aún a las 11:30 am en la extensa cola de jubilados frente a la Casa de Cambio (CADECA).

También es frecuente que los Cajeros Automáticos se encuentren fuera de servicio por largos períodos de tiempo, por lo que muchos jubilados deben caminar hasta el centro de la ciudad, temiendo contagiarse de coronavirus y sin poder resolver tomando un medio de transporte privado por los altos precios del servicio.

Y, mientras un pregonero anunciaba el precio récord del plátano (12 CUP la unidad), Emilio González se quejaba de la inestabilidad del depósito bancario de la pensión en su tarjeta magnética.


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FuenteCubanet