domingo, enero 23, 2022
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En alza la venta de contenido sexual y erótico en Cuba a cambio de recargas telefónicas

América Tevé ha constatado que el intercambio online de contenido erótico con fines comerciales (recibiendo recargas telefónicas como retribución) ha tomado un auge en Cuba desde comenzada la pandemia de coronavirus.

Debido a que el sector turístico cubano era el principal soporte de la prostitución en el país, esta labor quedó desamparada cuando empeoró la situación sanitaria nacional, debido a que la mayoría de los países del mundo declararon estrictas medidas para proteger a su población del virus y para controlar su escenario epidemiológico (que imposibilitaban el turismo).

Por tanto, las y los trabajadores sexuales cubanos han hallado en la compraventa de sexo virtual una alternativa viable para mantener sus ingresos en estos tiempos.

Expertos han concluido que las plataformas más empleadas para llevar a cabo estas actividades son WhatsApp, Facebook y Messenger.

El autor del libro Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba, Amir Valle, comentó que esta reinvención de la antiquísima ocupación automáticamente deriva en la priorización de la pornografía. Aseguró además que aunque en Cuba la transacción más común es la de envío de fotos a cambio de recargas, existen muchas otras modalidades.

Explicó que muchas «jineteras» han optado por apoyarse en un «agente», quien no es más que un familiar o amigo radicado en el exterior que la registre en sitios oficiales de pornografía, ayuda por la que cobra un porcentaje de las ganancias. Muchos de ellos también se encargan de promocionar la mercancía en redes sociales.

Valle contó que uno de los modus operandi más frecuentes entre estas trabajadoras es el de contactar a hombres extranjeros (con una diferencia de edad considerable) desde cuentas falsas en Facebook e Instagram para establecer una relación de confianza que desemboque en las referidas operaciones lucrativas.

De hecho, las autoridades de países europeos como Holanda, Italia y Francia han notado que ya es común que el contenido intercambiado consista en cortometrajes documentales o puras y simples escenas pornográficas (grabados en la isla, y editados y distribuidos por «socios cubanos» radicados en esos países).

Lamentablemente, es común que las protagonistas de estos vídeos sean menores de edad, lo que constituye un crimen.

El youtuber cubano Adrián Herrera Rondón narró que conoce personalmente casos de jóvenes de 17 años que se dedican a enviar estos materiales íntimos a cambio de recargas telefónicas, bloqueando al destinatario en redes sociales justo después de recibir el pago.

A su criterio, la crisis económica cubana actual es la responsable de que este fenómeno se haya vuelto masivo, porque la población se ve obligada a buscar alternativas para ganar dinero y así enfrentar la creciente inflación.

Un joven universitario graduado de Cultura Física en la capital aseguró que tal fenómeno está prosperando en la isla a causa de la profunda crisis económica existente y a la falta de oportunidades que los jóvenes encuentran en el país.

El joven explicó que él mismo ha ayudado a varios de sus amigos, también universitarios, «a crear cuentas falsas de mujeres en Facebook». «La cuenta tenía que lucir bastante creíble, por lo tanto, poníamos varias fotos de la misma chica, le solicitábamos la amistad a muchos usuarios de Facebook y cuando algún hombre escribía a través de Messenger, mis amigos, haciéndose pasar como mujeres, les seguían el juego», comentó.

Los jóvenes intercambiaban entonces fotos de las «chicas» desnudas, que podían conseguir de la industria pornográfica o de antiguas novias, a cambio de una recarga telefónica a un número específico de celular.

Sin embargo, este tipo de interacciones resultaban insostenibles cuando los usuarios querían entablar videollamadas con la «supuesta chica», por lo que rápidamente estos resultaban bloqueados.

En un vídeo que publicó el portal de Cubanet Noticias a principios de este año, varias mujeres contaron sus experiencias sobre el tema de forma anónima.

El reportaje reveló que estas mujeres envían vídeos o fotos íntimas y, a cambio, reciben dinero del exterior a través de agencias o mediante recargas a sus teléfonos celulares, pero sí tienen sexo con las personas que conocen por internet cuando viajan a Cuba.

En el libro «La noche parió una Jinetera», Olga Consuegra pudo descubrir que en varios casos los clientes pagaban a las jineteras para escucharlas y oír consejos, puesto que muchas de estas mujeres eran universitarias y bien preparadas.

«Los motivos por los que entraron en el mundo de la prostitución van desde el desamor, la venganza, las necesidades económicas y la búsqueda de una visa que les permitiera salir de Cuba y comenzar de nuevo en cualquier lugar del mundo», refirió.

La escritora, quien no ha vuelto a la isla es más de 14 años, lamentó que la situación actual en Cuba sea tan difícil que, en ocasiones, obligue a algunas chicas a ofrecer sus cuerpos por una recarga telefónica.


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