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La carne de cerdo en Cuba va camino a convertirse en otro producto de lujo en la mesa de los cubanos que puedan permitirse pagarla

Las colas de personas pacientes por comprar en los establecimientos de venta de carne de cerdo comienzan cada día más temprano, y es que para cuando el dependiente de uno de estos locales privados en Villa Clara, Yoel, ha limpiado las piezas y las ha separado por peso y tipo, ya son unas 10 personas las que integran la línea.

Los primeros 3 clientes están interesados en la propuesta más económica de la carnicería, que se trata de un combo de recortes del animal.

Este graduado de Cultura Física tiene que trasladarse hacia las zonas más rurales de la provincia para acceder a la mercancía que procesará y venderá.

Allí encuentra la libra de «puerco en pie» (o sea, vivo) a 140 Pesos Cubanos (CUP), vendiéndola luego entre 200 y 240 CUP, como es el caso de los filetes limpios. Él mismo se encarga de transportar y sacrificar al animal, y eso se lo ahorra en costos.

Yoel asegura que la mayoría de las personas que madrugan para llegar a su puesto se hallan garantizando la cena de fin de año, pues se trata de los mismos clientes que van comprando de poco en poco, para almacenar la comida a como dé el salario, debido a la severa escasez de estos alimentos en el territorio.

Comenta que los precios relativos a las celebraciones de finales de diciembre siempre se disparan conforme llegan las fechas, pero este año será peor debido a la inflación originada por la estatal Tarea Ordenamiento, implementada en enero.

Pese a que el Estado aún no muestra oferta porcina, los medios de prensa locales han alegado estabilizaciones de la producción estatal en Villa Clara desde finales de 2020, un territorio que antes ostentaba el récord de más de 25.000 toneladas de cerdo para consumo de la población y para el turismo.

En diciembre pasado, el Gobierno provincial organizó una Feria comercial en la ciudad de Santa Clara para vender, entre otros alimentos, piezas de carne de cerdo por 30 CUP la libra, a través de la libreta de abastecimiento.

Pero los derivados del denominado mamífero nacional desaparecieron nuevamente del panorama nacional en el primer trimestre de 2021.

Luego de la imposición de muchas medidas para tratar de restablecer la producción privada de cerdos, los productores han quedado con la casi total libertad de venta de sus puercos, alcanzando 200 y 250 CUP por libra y hasta la comercialización puede ser exclusiva en euros o dólares estadounidenses.

Tomando en cuenta los precios actuales (una libra de tomates por entre 80 y 100 CUP, un trozo de queso por 150 y una col por 75), todos los cuentapropistas que expenden sus productos en el mercado santaclareño Buen Viaje aseguran que «para fin de año un pedazo de carne de puerco va a costar lo mismo que un celular».

Estos problemas se deben a la decadente oferta de la gastronomía estatal. Tal es la situación que los restaurantes y cafeterías del Estado en la provincia funcionan gracias a que compran sus suministros a los productores privados.

Yolexis Rodríguez, un santaclareño que «salió a comer» con su esposa para celebrar su aniversario, dijo que ambos debieron asumir una cuenta de 900 CUP por solo «dos spaguettis, dos pizzas, un pomo de agua y dos refrescos», por lo que quedaron muy inconformes.

Con la puesta en práctica de la Tarea Ordenamiento, el precio de los alimentos en la isla resulta imprevisible, y una vez que alcanza determinado valor, especialmente si es elevado, este no regresa jamás a su estado original.

Son 3 las modalidades de abastecimiento para la mayoría de los restaurantes privados: a través de las tiendas MLC, comprando a otros particulares, o adquiriendo materia prima «extraída» de centros estatales.

Y es que, «para que los platos no salgan tan caros hay que hacer malabares», como apuntó un propietario de un restaurante particular de Santa Clara, pues «aquí todo se tiene que comprar por la izquierda y haciendo mil negocios por los que cualquier persona puede pagar una multa altísima o hasta ir presa».

Si quienes recibían bajos ingresos salariales antes podían salvarse gracias a la gastronomía que provee el Estado, ya estos locales solo igualan los precios del comercio privado. Durante los últimos meses, la brecha entre el salario y el valor de un plato de comida se ha dilatado sin precedentes.

Los «malos tratos», la demora para almorzar, y la repentina ausencia de algunos de los alimentos que estaban en la carta son solo algunos de los principales motivos de queja que reportaron los asistentes al Complejo Arcoiris, otro de los centros estatales abiertos al público en este mes de noviembre en Santa Clara. La poca oferta recreativa en el centro de la ciudad provoca que un número considerable de personas confluyan en el Arcoiris todos los fines de semana.

«Fui el domingo pasado y estuve desde las nueve hasta las doce en la cola para entrar al parque, y después, desde la 1:30 hasta las 3:45 haciendo cola para almorzar. El bistec de cerdo a 170 CUP y el arroz amarillo a 70, y un jugo natural de mermelada enlatada que no se lo recomiendo a nadie. Conclusiones: si decide ir al Arcoiris lleve loncheras preparadas para usted y sus hijos, llénese de paciencia y madrugue», comentó la internauta Yumila Ramírez.

Ya esperando la afluencia de turistas, los santaclareños se ven preocupados por que los restaurantes estatales no estén preparados para recibir comensales extranjeros, o por que los hostales no puedan mantener una oferta estable de alimentos y bebidas en sus negocios.

FuenteCubanet
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