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El Gobierno cubano saca los tanques a la calle en su «guerra» ficticia para amedrentar a la oposición

«Alarma de combate, alarma de combate» es el grito que suelta un funcionario del Partido Comunista de Cuba(PCC) a falta de una sirena, mientras azotaba una campana vieja con un trozo de metal.

Los trabajadores cincuentones, portando algunos fusiles AKM auténticos, iban con trote cansón, a la vez que escuchaban al jefe vociferando y disparos de salva de fondo.

Se trata de las rutinas de preparación para la defensa que se realizan todos los años, y que en esta ocasión se llevaron a cabo el pasado 20 de noviembre, jugando a repeler una supuesta agresión «enemiga». Luego, una brigada de bomberos intervino en el adiestramiento para apagar un fuego simulado.

«Compañeros, el Ejercicio Moncada ha sido un éxito», dijo con satisfacción el jefe militar, elogiando brevemente «la elevada preparación militar para enfrentar las agresiones del enemigo» y dando la voz para que los soldados pudieran irse a disfrutar de su fin de semana. Las burlas y críticas de los vecinos que veían el espectáculo eran abundantes.

El Gobierno cubano mantiene todavía la narrativa oficial que establece la peregrina teoría de una inminente «invasión del imperialismo yanqui». Por ello, se han gastado millones de pesos en la construcción de refugios subterráneos y la realización de maniobras militares, así como intervenciones del ejército cubano en guerras civiles en África y en varios países latinoamericanos, esperando por una agresión que no parece llegar.

Las fuerzas armadas cubanas llegaron a contar con un millón de hombres en armas, dos mil tanques de guerra y una flota aérea con más de 250 cazas MIG, en tanto que un ciudadano promedio compraba un pantalón de pésima calidad al año.

Con el Período Especial, la isla no pudo seguir contando con el beneplácito de la URSS, por lo que las armas de fabricación soviéticas envejecieron en túneles soterrados, y los jefes militares se convirtieron en empresarios y funcionarios.

Y la mentalidad cambió. «Los yumas no tienen necesidad de invadir al país. Si les dan visas a tres o cuatro millones de cubanos, esta gente (el régimen) se queda sola, con sus residencias, fincas y negocios», afirmó Roger, chofer de ómnibus.

Entonces, «el enemigo» se traduce en la oposición pacífica, los activistas y los periodistas independientes, evidenciado en la declaración de un ex oficial de las FAR: «desde hace años se vienen ensayando ejercicios para aislar a los disidentes en caso de estallidos sociales».

Y es que la población considera que la designación del 20 de noviembre como Día Nacional de la Defensa fue la justificación para evitar que la plataforma Archipiélago llevara a cabo las marchas convocadas para tal fecha.

«Si el Yunior ese no hubiera sido tan cobarde, estoy seguro de que habría puesto en aprietos al gobierno. Pero el hombre se rajó. El despliegue militar fue por la convocatoria a marchar. Todo lo demás es un cuento», comenta un taxista capitalino.

Pero la subsistencia diaria continúa representando el mayor obstáculo para la ciudadanía, y por ende, la principal causa de estallidos sociales. Para las autoridades, esta se antoja una misión casi imposible, y de momento, no hay plan alguno para dejar atrás la miseria.

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