miércoles, enero 19, 2022
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El lujoso regalo que le hizo Fidel Castro a Maradona en Cuba que sus hijos no pueden tener

Diego Maradona era dueño de una gran fortuna representada en propiedades, inversiones y objetos de gran valor económico y simbólico.

A partir de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, sus hijos Diego Maradona Junior, Dalma, Gianinna, Jana y Dieguito Fernando comenzaron el proceso sucesorio de las propiedades de su padre.

Sin embargo, hay un bien que sus descendientes jamás podrán heredar: un inmueble en Cuba.

El patrimonio del campeón del mundo está compuesto por contratos e inversiones de gran valor, viviendas, autos y alhajas, en Buenos Aires, Dubái y hasta en la Habana, Cuba.
Estadía en La Habana

En la isla, a donde Maradona viajó para hacer un tratamiento de desintoxicación de seis meses que se extendió a cinco años y que, según lo que se ha sabido, se convirtió en el escenario para fiestas y otros eventos excesivos, Fidel Castro le obsequió una casa para que él y su círculo íntimo estuvieran cómodos.

El inmueble está ubicado en un complejo urbano del centro de salud La Pradera y fue entregado luego de una reunión que mantuvieron el dictador cubano y el futbolista.

La intención de Maradona era pagarle a Fidel por la casa, pero Castro se negó a recibir dinero.

La Constitución cubana no admitía por ese entonces la existencia de la “propiedad privada” y la compraventa de propiedades, al menos en los papeles, estaba prohibida.

En 2005, Diego abandonó Cuba y no volvió sino hasta 2016, cuando murió Fidel Castro. En este tiempo, la familia y los abogados del crack olvidaron la casa cubana, que solo reapareció en el debate público tras su muerte.

El destino de la casa en Cuba

En diálogo con el medio argentino ‘La Nación’, Mauricio D’Alessandro, abogado de Matías Morla, entonces representante de Maradona, cuenta que tomaron conocimiento de la propiedad el año pasado después de recibir un llamado de Tony Castro, el hijo de Fidel.

“Lo llamó a Matías por la casa en Cuba, pero ahí hubo toda una mezcolanza porque en algún momento todos hablaban de la casa de Miramar, pero el médico que la cuidaba la ubica en La Pradera. La casa quedaba en el mismo complejo”, dijo.

La propiedad no se consideró dentro de la sucesión, pero contendría objetos valiosos -en términos históricos y económicos- de Maradona.

El letrado aclaró que, aunque podría ser incluida en la herencia, es necesario que antes se den una serie de cuestiones legales vinculadas con las leyes cubanas y apelar a la buena voluntad de la familia Castro.

“La casa podrían heredarla los hijos, pero no está contemplada en la sucesión de Diego. Fue algo que nunca se planteó porque él tenía una relación de amistad con los Castro, por lo cual nunca se le hubiese ocurrido decir ‘denme la casa’. No había intención de parte de Diego de hacer dinero con la casa”, explicó D’Alessandro.

Según sostuvo, el ‘10’ había dejado clara su relación con la familia. Es más: Tony Castro le insistió a Diego para hacer un negocio relacionado con los habanos, pero él se resistía a llevar la relación al plano comercial.

“No quiso porque tenían una amistad que excedía lo económico”, afirmó.

Ernesto Cherquis Bialo, periodista deportivo y escritor, fue una de las pocas personas que visitó a Maradona en La Habana y conoció los rincones de la ‘mansión’ que contrastaba con el resto de las viviendas de la isla.

“Es un chalet, en un complejo que nosotros acá se las atribuimos a un country. Esas casas las usaba el Estado para personas amigas de Cuba y otras que habían padecido grandes problemas neurológicos y podían pagar los costos”, recordó.


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