lunes, enero 24, 2022
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Cibersexo, un negocio en tiempos de pandemia en Cuba

Manuel encontró un día en su bandeja de entrada de Messenger un mensaje de texto que rezaba: «Podemos hacer cositas tú y yo aquí, por saldo».

La propuesta de sexo virtual listaba el precio de un vídeo pornográfico en 50 Pesos Cubanos (CUP), vídeos y fotos en 100 y una videollamada en 125. El pago se realizaría por transferencias de saldo a una cuenta de celular.

Manuel confesó: «No había información en el perfil de Facebook. Se veían fotos de una joven bonita de pelo largo vistiendo shorts ajustados, una blusa corta, sin sostén. Me sentí tentado, pero no contesté y la bloqueé».

Debido a la llegada de la pandemia de coronavirus, hace casi ya 2 años, los trabajadores sexuales cubanos se han adaptado a las nuevas plataformas para continuar desarrollando su actividad laboral desde la distancia.

El cibersexo remunerado ha sido la solución para lidiar con el contagio, con la reducción de movilidad y con el déficit turístico.

Las aplicaciones de mensajería y las redes sociales, como Facebook, Messenger, Whatsapp y Telegram, se han convertido en las plataformas más utilizadas para estos fines.

Las personas que se dedican a estas labores suelen utilizar los mismos métodos para captar la atención de posibles clientes: mostrando rostros jóvenes con ropa provocativas, y usando gestos y un discurso sugerentes. Siempre toman precauciones para ocultar su identidad y su localización.

La prostitución en Cuba ha logrado anteponerse a cualquier situación. Aunque las tarifas son muy propias del trabajador que oferte sus servicios, ninguna prestación baja de los 50 CUP ni sobrepasa los 200 CUP, pues ese es el límite entre ‘rentable para el trabajador’ y ‘costeable para el cliente’.

Las ofertas pueden incluir combos de servicios, y los precios se duplican o triplican si se ofrece a ciudadanos extranjeros o a cubanos radicados en el exterior.

María, quien se dedica a este negocio, contó que el primer paso es abrir perfiles falsos en Facebook y en demás redes y sitos web, donde se publican fotos en posición sensual vistiendo ropa corta y ajustada. Se suele comenzar publicando fotografías sacadas de Internet y no las propias, y siempre ocultando el rostro y demás rasgos físicos fácilmente identificables.

La joven aseguró que, como precaución, crea un perfil nuevo cada par de meses. Suele enviar mensajes directos a personas que pasan por un criterio de selección, donde se toman en cuenta las fotos y los datos de los perfiles en redes sociales de ese posible cliente, los que suelen aceptar la propuesta.

María nunca utilizada material suyo, por lo que envía fotos porno descargadas de Internet cuando el saldo de pago ya está transferido.

Román, un «contactado», explicó: «Recibí uno de esos mensajes. Pero tuve dudas y le pedí una foto de cuerpo entero donde se viera el rostro y sujetando el periódico del día. Me respondió que no tenía periódico y me bloqueó. (…) ¿Y si le transfiero y no me envía las fotos? No hay seguridad de que cumplan».

Este cubano no descarta la posibilidad de que los que lo contacten sean en realidad hombres heterosexuales en busca de presas fáciles para estafar.

Telegram es sin duda una de las plataformas mas idílicas para esto, pues devela solo la información que el usuario quiera exponer, y porque cuenta con la modalidad de chat secreto, el que se utiliza por 15 minutos y después se autodestruye.

Las ofertas de hombres dedicados al cibersexo también son comunes en las redes. Mauricio es uno de los prostitutos de Holguín que se ha trasladado totalmente al ejercicio virtual, después de la caída del turismo.

Mauricio y sus amigos Brenda y Cristian, también dedicados al sector, han continuado desarrollando su ocupación gracias a mantener el contacto con sus antiguos clientes extranjeros y a ampliar la red a partir de ahí.

Los trabajadores que sí se dedican abiertamente a este oficio, ven beneficios y desventajas a la circulación libre de su imagen en Internet, pues aunque se trata de propaganda gratuita, este fenómeno podría desembocar en ciberacoso o en la utilización de sus materiales por otras personas para fines remunerados.

Sin embargo, el sexo electrónico es fácilmente ejecutable y siempre tendrá oferta y demanda, además de que se evitan los embarazos no deseados, las enfermedades venéreas y el contagio con el coronavirus.

El recién aprobado Decreto-Ley 35 «De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrico» podría significar un problema para esta práctica, pues este plantea sanciones contra implicados en la difusión y distribución de pornografía, como un incidente de peligrosidad media contra la dignidad y la individualidad.

Al respecto, Isabel, otra dedicada al mundillo, señaló que su profesión es muy integral porque «tenemos que saber psicología, tecnología y leyes».

Un empleado de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA) comentó que resulta muy difícil localizar a las personas dedicadas al cibersexo pagado porque disponen de tarjetas SIM adquiridas en cadenas de venta entre usuarios, abren perfiles falsos en redes sociales y utilizan aplicaciones de mensajería no creadas en Cuba.

María aseguró que la prostitución era una de las ocupaciones más comunes y normalizadas en Holguín antes de llegada la pandemia.


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FuenteCubanet
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