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Una Navidad triste y llena de escasez viven los cubanos en este 2021

Muchas cosas faltarán en esta llamada «Navidad» en Cuba, pues nada de buena tendrá si casi ninguna familia en la isla ha podido poner sobre la mesa las piezas principales de la celebración: el cerdo asado, el arroz congrí, la yuca hervida con mojo y hasta tostones, con un vino, una cerveza, una botella de ron o varios pomos de refresco.

Ernesto García, un habanero de 68 años, contó a la Agencia Sputnik: «Con los precios de la comida será imposible organizar una cena como Dios manda. La libra de carne de cerdo, el principal alimento para esa festividad, está entre 250 y 300 pesos (entre 10 y 12 dólares al cambio oficial), sin hablar del costo de la libra de frijoles negros, que andan entre 60 y 80 pesos (de dos a tres dólares). Eso es inalcanzable para el bolsillo del cubano de a pie».

Tomando a consideración que el salario promedio mensual en la isla se acerca a los 4.500 Pesos Cubanos (CUP), destinar alrededor de 2.000 o 3.000 de esos a adquirir el menú del día para pocos comensales llega a ser totalmente incosteable.

García comentó sobre esto: «La Navidad es probablemente el único momento donde la familia cubana se reúne en torno a la mesa para festejar. Nunca ha dejado de realizarse, ni siquiera cuando oficialmente no se reconocía, pero esta vez serán los precios del mercado y la falta de abastecimientos quien impida reunirnos».

Las tradicionales Navidades se celebraron en Cuba sin problemas hasta el año 1968. Por razones económicas y políticas (en el empeño de distanciarse de las costumbres capitalistas heredadas de los interventores estadounidenses), Fidel Castro decidió transferir las festividades a julio.

Encima, todos estos festejos pasaron a ser días laborables cuando el propio Comandante se empecinó en alcanzar una zafra azucarera récord de 10 millones de toneladas de producción en plena Guerra Fría.

A raíz de esto, fueron 28 los años en que no se realizaron celebraciones navideñas en diciembre.

El papa Juan Pablo II viajó a Cuba en 1997 y solicitó especialmente que se reestablecieran las festividades decembrinas. Las autoridades accedieron y decretaron que el 25 de diciembre fuera día feriado, pero sin seguir las tradiciones que contemplan las uvas, las manzanas, y los vinos de antaño, los cuales nunca retornaron a la mesa de la ciudadanía cubana, a excepción de castas específicas.

Pero no son los decretos o las prohibiciones los que imposibilitan que en este 2021 que termina se celebre el típico encuentro familiar, sino que es ahora la flamante inflación económica la que no permite que el cubano de a pie despida un año sufrido a extremo.

Ante la aguda escasez que ya se ha mantenido por todo un año y hasta más, los precios escalan a diario, y los mercados y tiendas se mantienen con una muy pobre exposición de anaqueles vacíos.

La opción existente consiste en adquirir productos en la polémica red de tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) o divisas extranjeras, que tampoco pueden garantizar el sustento, manteniéndose la alternativa de un mercado negro que no presenta misericordia ante un bolsillo agujereado.

Entonces, se sobrentiende que el 2022 que se avecina asegura expectativas sombrías. Sin embargo, los responsables de la economía nacional tratan un mejoramiento paulatino para el próximo año.

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