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Los diez retos de Cuba en 2022

La reconducción de la precaria situación económica cubana es el principal reto que tiene ante sí el país, inmerso en una de sus mayores crisis en décadas, algo que puede tener repercusiones en ámbitos muy diversos, del político al cultural, pasando por el deportivo.

Éstos son algunos de los principales retos que tiene ante sí Cuba en 2022:

CONTROL DE LA PANDEMIA

Cuba cierra 2021 con la situación epidemiológica aparentemente bajo control a pesar de la extensión a nivel global de la variante ómicron, de la que apenas se han detectado cinco casos en la isla. En las últimas semanas el promedio de nuevas infecciones no ha superado las cien al día. Atrás han quedado los picos de julio y agosto, con más de 9.000 positivos diarios y cerca de un centenar de fallecidos al día por complicaciones ligada a la covid-19.

Mantener bajo control la situación epidemiológica en 2022 es esencial para Cuba. Para mantener en pie su sistema sanitario, que se encontraba ya en una precaria situación estructural antes de la pandemia, y también para su economía, que depende de la entrada de divisas que reporta el turismo internacional.

INMUNIZACIÓN DE LA POBLACIÓN

Las autoridades cubanas elevan hasta el 85 % el porcentaje de la población nacional, de 11,2 millones de personas, que ya ha recibido la pauta completa de alguna de las tres vacunas que el país ha desarrollado contra la covid-19: Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus. La campaña de inmunización incluye a los menores a partir de los dos años.

La empresa estatal BioCubaFarma ha asegurado que están analizando la variante ómicron por si fuera necesario modular las actuales vacunas de cara a mantener su efectividad (superior al 90 % en los tres casos según sus propios estudios, que no han sido contrastados por instituciones independientes) frente a esta mutación y que, si fuese necesario, estarían capacitados para producir en breve las fórmulas actualizadas.

PROTESTAS

La grave crisis económica que atraviesa el país -por la combinación de la pandemia, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la mala gestión estatal- ha provocado a lo largo de 2021 escasez, colas para lograr alimentos básicos y medicamentos, apagones prolongados y una elevada inflación. Esta situación fue el caldo de cultivo en el que se gestaron las masivas protestas espontáneas de julio, en las que miles de personas salieron a protestar en todo el país contra el gobierno.

La situación macroeconómica actual en Cuba es similar, aunque el contexto epidemiológico sea más positivo, y la desafección y el descontento persisten en grandes grupos sociales. El fracaso de la marcha disidente del 15 de noviembre tuvo más que ver con el despliegue de la Seguridad del Estado que con un cambio de las condiciones marco.

PRESOS

Según la ONG Cubalex, 1.320 personas han sido detenidas en Cuba a raíz de las protestas del 11 de julio, de las que 698 seguían a 20 de diciembre en prisión o con medidas cautelares de privación de libertad de algún tipo mientras avanzaba el proceso legal en su contra. Entre los arrestados hay conocidos activistas, pero también ciudadanos anónimos que salieron a protestar el 11 de julio.

Frente a las críticas de ONG, gobiernos y organismos internacionales, el Ejecutivo cubano niega que se trate de juicios de carácter político. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró recientemente que en el país «no hay presos políticos» y que los cubanos «pueden manifestarse libremente» en contra de la revolución.

CRECIMIENTO E INFLACION

El producto interior bruto (PIB) de Cuba se derrumbó un 13 % en el año y medio que va entre marzo de 2020 y septiembre de 2021 a raíz de la pandemia, según las cifras del gobierno. Sin embargo, en el último trimestre de 2021, gracias al control de la pandemia y la reapertura del turismo, se ha iniciado una «gradual» recuperación que, según el Ministerio de Economía y Planificación, permitirá cerrar 2021 con un crecimiento del 2 %. Para 2022 el Gobierno cubano proyecta crecer un 4 %.

La ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, aseguró este diciembre que «resolver la elevada inflación es el principal reto de la economía». El Gobierno cubano estima que este año se cerrará con un incremento de los precios del 70 % en el comercio minorista. En el mercado informal, un espacio más que habitual de compraventa de básicos para muchos cubanos, la inflación se ha disparado hasta el 6.900 %, según estimaciones del Ejecutivo.

SANCIONES ESTADOUNIDENSES

Uno de los lastres de la economía cubana desde hace décadas es el embargo impuesto por EE. UU., que endureció con 243 nuevas sanciones el anterior Gobierno, liderado por Donald Trump (2017-2021), en una de sus últimas decisiones antes de abandonar la Casa Blanca y tras haber revertido el proceso de acercamiento bilateral que propició su antecesor, Barack Obama (2009-2017), momento conocido como el «deshielo».

El actual presidente de EE. UU., Joe Biden, prometió durante la campaña eliminar este último paquete de sanciones, pero no lo ha hecho en su primer año de mandato. La política de la Casa Blanca con respecto a Cuba está «bajo revisión» desde hace meses. Detrás de esta cautela está el aumento de la represión en la isla, como quedó patente tras el 11 de julio y en torno al 15 de noviembre, pero también el efecto que podría tener un paso en este sentido en el voto de la comunidad cubana y en general latinoamericana en las elecciones previstas en 2022 en el decisivo estado de Florida.

RECUPERAR EL TURISMO INTERNACIONAL

La recuperación del turismo internacional es clave para Cuba. Se trata de la segunda fuente oficial de divisas extrajeras -solo por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior- y supone cerca del 10 % del producto interior bruto (PIB) del país. El mantenimiento del flujo de turistas depende directamente de la situación epidemiológica tanto en Cuba como en los principales mercados emisores de turistas, donde se encuentran países con una dispar evolución de la pandemia, como Canadá, Rusia y España.

La escasez de productos básicos como alimentos y medicinas puede ligarse, entre otros motivos, a la falta de divisas, que mina la capacidad importadora de Cuba. El país reactivó el turismo internacional el pasado 15 de noviembre, tras reducir sensiblemente la incidencia del coronavirus en el país luego de meses de parón del sector turístico, pero la extensión de la variante ómicron supone una amenaza.

MANTENER EL NIVEL OLÍMPICO

Cuba logró siete medallas de oro, tres platas y cinco bronces en Tokio, situándose en decimocuarto lugar en el ranking internacional. Lograba así su mejor resultado en 20 años, al quedar en la cita nipona por delante de sus registros de Pekín 2008 (3 oros, 10 platas, 17 bronces), Londres 2012 (5, 7, 15) y Rio de Janeiro 2016 (5, 2, 4). El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, habló de «proeza deportiva».

Mantener este nivel de cara a los Juegos Olímpicos de París en 2024 no será sencillo para el deporte cubano, especialmente afectado por las consecuencias económicas de la pandemia y las implicaciones que la covid-19 está teniendo en las competiciones internacionales..

RETENER EL TALENTO EN BÉISBOL

La mitad de la selección sub’23 de béisbol de Cuba aprovechó la Copa del Mundo disputada en México este octubre desertar. Muchos buscaban fortuna en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) de Estados Unidos, algo imposible si seguían jugando y residiendo en la isla. No eran los primeros: en junio se habían producido otras dos salidas durante la concentración cubana para el torneo preolímpico de las Américas, disputado en estadios de Florida (EE. UU).

Detrás de estas deserciones está la ruptura del acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y la MLB, un convenio que permitía la inserción «segura y ordenada» de los deportistas cubanos en ese circuito sin perder su residencia. El acuerdo se concretó durante el deshielo que propició el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama (2009-2017) y que la administración de su sucesor, Donald Trump (2017-2021), anuló al llegar al poder.

CONSERVAR LA PEGADA EN BOXEO

Los púgiles cubanos obtuvieron un buen registro en las Olimpiadas de Tokio, en el campeonato mundial y en los I Juegos Panamericanos Júnior. Sólo el boxeo logró una de cada tres medallas de Cuba en la capital japonesa y se convirtió en el deporte que más metales (cuatro oros y un bronce) aportó al país, revalidando así su condición de «buque insignia» del deporte cubano.

Tres meses más tarde, en los mundiales de Serbia, la delegación cubana consiguió tres oros. La competición regional de Cali reportó a las vitrinas cubanas cuatro fajas, una medalla de plata y otra de bronce.