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La Letra del Año en Cuba vuelve a crear discordias entre la comunidad de santera en la isla

La manipulación gubernamental que ha sufrido la Letra del Año, una de las tradiciones más sagradas de la religión yoruba en Cuba, ha causado grandes sismos entre la comunidad santera cubana, después de años de numerosas críticas contra el malévolo convenio que han entablado la Asociación Cultural Yoruba de Cuba y las altas esferas políticas del país.

Luisa Sarmiento, sacerdotisa cubana con más de 30 años de coronada en Obatalá, ha confesado no confiar en las predicciones de Ifá que la Asociación divulga cada 31 de diciembre, alegando: «Durante los últimos años hemos transmitido nuestras inquietudes a los sacerdotes encargados de este vital documento por el cual se rigen santeros en Cuba y el mundo. Tiene un lenguaje desapegado del riquísimo argot de la santería, donde abundan los refranes, los patakines, las referencias, las alegorías».

Continuó: «La Letra del Año de la Asociación cada vez entierra aún más la lengua Yoruba, una lengua a la cual estamos acostumbrados los cubanos, sean santeros o no, así que la justificación de redactar una Letra entendible a todos no procede». Aseguró que la división ha sido ocasionada por «cómo se transmiten las predicciones de Ifá al pueblo cubano especialmente».

Efectivamente, una gran parte de los practicantes de santería en la isla coincide con la opinión de Sarmiento y no es la primera vez que este segmento social se queja al respecto.

Rogelio Palacios, otro religioso habanero con más de 20 años coronado en Oggún, contó: «Cada año las recomendaciones de la Letra se parecen más a un mural del CDR que a las interpretaciones de un grupo de sacerdotes de Ifá, que están obligados a guardar respeto por la comunidad santera y no a complacer al Gobierno».

Sin embargo, acotó: «Hay que dejar bien claro que no se está cuestionando ni la autoridad religiosa de la Asociación, ni los procedimientos religiosos bajo los cuales realizan cada año las predicciones de Ifá. Lo que se está cuestionando es que ese discurso que están empleando está más cerca de la política que de la religiosidad. Y lo que más duele es que han hecho oídos sordos a las quejas de santeros y santeras de este país».

Por estas razones, muchos miembros de la comunidad santera en Cuba han preferido regirse por la Letra del Año de la Comisión Miguel Febles Padrón («Yorubas Libres»).

Ambos grupos de babalawos han lanzado Letras unificadas entre 2016 y 2020. Víctor Betancourt, sacerdote de Ifá de Yorubas Libres, alegó que la Asociación Cultural Yoruba rompió los acuerdos ya entablados y llevó a cabo la ceremonia «a puerta cerrada, sin convocar a nadie de la Comisión».

La Letra de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba para 2022 sugirió tener «paciencia y serenidad ante los problemas de la vida», ser «humildes y sencillos, evitar la violencia y las malas formas», «establecer acuerdos favorables sobre políticas migratorias para evitar pérdidas de vidas humanas», etc.

La Letra de la Comisión Miguel Febles Padrón previó violencia y «complots», alertando acerca de diferentes tipos de enfermedades e intoxicaciones generadas por medicamentos vencidos o en mal estado, y recomendó extremar la higiene en aras de evitar más brotes epidémicos.

Asimismo, aconsejó «tomar serias medidas para evitar la violencia doméstica», respetar a la diversidad para lograr una convivencia armónica, preservar la unidad familiar y rescatar los valores éticos y morales de la sociedad como herramienta fundamental en la formación de los hijos.

«La Asociación Cultural Yoruba es transmisora de los mensajes del Gobierno», según consideró Herminia Socorro, santera coronada en Ochún y licenciada en Pedagogía. Además, opinó que la Comisión, a la que ha seguido incondicionalmente desde su fundación, ha estado «alejada de la política, aunque consciente de que la política es el mal mayor de este país».

«No hay que ser adivino para ver las intenciones. El Gobierno sabe que millones de cubanos practican o son devotos de la santería. Incluso muchísimos cubanos, no declarados religiosos, están atentos a la Letra del Año. Por tanto, enviar mensajes a través de la Letra es de vital importancia para el Gobierno, entendiendo que esa Letra funciona como la Biblia para la comunidad santera», opinó Socorro.

Por su parte, Alain Zamora, sacerdote de Ifá desde hace diez años, dijo creer que la existencia de más de una Letra del Año es dañina para la comunidad santera, pues «es síntoma gravísimo de una pérdida de autoridad en todo el universo santero».

«Lo que sí resulta indiscutible es que cada año la Letra que realiza la Asociación Cultural Yoruba se parece más a un panfleto político que a las voces del panteón Yoruba en su conjunto. Y estos son momentos donde es obligatorio acompañar al pueblo, sean santeros o no, sean religiosos o no», finalizó su intervención.

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