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Sale a la luz primera denuncia pública de violación contra el trovador cubano Fernando Bécquer

El cantautor cubano Fernando Bécquer ha sido oficialmente denunciado por cargos de violación, luego de que una de las jóvenes que lo acusara públicamente por penetración sin consentimiento ni protección, iniciara el proceso de investigación penal.

Ilena Brooks alegó sobre su encuentro con el trovador en entrevista con el medio independiente Tremenda Nota: «Cuando noté que era inevitable, le pedí que se protegiera, que se pusiera un condón. Él decía que eso no era lo que pedía el santo. Se lo pedí con una voz que casi no me salió. Eso lo recuerdo como si fuera hoy».

El testimonio de Brooks, publicado este miércoles, podría hacer que el músico cubano sea juzgado por el delito de violación, pese a que las denuncias conocidas anteriormente describían hechos calificados por el Código Penal cubano como «abusos lascivos» y «ultraje sexual».

La mujer contó sobre los sucesos ocurridos hace más de una década: «Yo vivía en Moa, Holguín. Había cogido la [escuela vocacional] Lenin, pero no me gustaba. Creo que nunca me adapté, tampoco a la gente ni al estilo de vida. El primer  año en la ciudad fue muy duro. Estaba con mi padre y mi hermano, entonces fue más difícil ese proceso de adaptación».

La joven aseguró que «lo de Fernando Bécquer vino a ser la primera vez», pues hasta ese momento, solo había tenido una experiencia sexual previa.

Relató haber conocido al acusado en la peña de la Casona de Línea, en El Vedado habanero, donde el músico se presentaba regularmente: «La frecuentaba, pero… yo no era lo que se dice una amante de la trova».

Su historia confirmaba el patrón de comportamiento del abusador que otras denunciantes habían descrito, resaltando: «Yo era súper ingenua. Intentaba encajar haciéndome la friki, hacer lo que el grupo hacía. Era muy insegura, no confiaba mucho en mis padres. Estaba sola en la escuela. Pensaba: ‘eres oriental y estas aquí en La Habana’. Me creía muy fea. Me sentía muy mal con todo eso».

La joven se fue acercando a los círculos sociales de trovadores como Bécquer, Adrián Berazaín y Mauricio Figueiral mediante peñas y descargas. Detalló: «Bécquer decía que yo era muy afinada… Era un poco ‘cool’ que te saludaran, te conocieran, te invitaran a sus conciertos»

Prosiguió: «En uno de esos domingos Fernando se me acerca, me dice que yo tenía algo muy malo. Me preguntó cómo me sentía, si me pasaba algo. Me hablaba de una forma como si pudiera ver a través de mí. Me dijo que yo tenía una gitana mala. No recuerdo exactamente lo que decía sobre ella. Me dijo que me iba a hacer un trabajo, que me iba a ayudar para que pudiera avanzar en la vida».

Precisó: «Yo estaba agachada al lado de él mientras tiraba los caracoles. Me enseñó que si supuestamente caían tres para arriba, era ‘sí’, y tres para abajo, significaba ‘no’. Iba preguntando cosas en español y en un dialecto que yo no entendía. Primero les hacía preguntas que no eran agresivas, bastante normales, creo. No recuerdo exactamente qué tipo de preguntas. Ahora pienso que era como para que una entrara en confianza».

Ella alegó no recordar cómo el trovador terminó encima de ella, señalando: «Yo no sabía si decírselo o no, pero me parecía muy obvio lo que me iba a hacer. Entonces se detuvo un poco, pero después sí lo hizo. No me tocó ni nada, ni me besó, pero estaba muy cerca de mí. Yo sentía su mal aliento del tabaco. Me penetró sin protegerse».

Continuó: «La gente que no ha vivido ese trauma pensaría que uno diría: ‘No, no, ¡quítate!’ Y uno se va corriendo del lugar, pero en realidad lo que uno hace más bien es ceder y dejar que se termine. Uno sabe que eso que está pasando está mal, lo que le están haciendo está mal».

La cubana hizo hincapié: «Cuando salí de ahí estuve todo el camino llorando, en shock. No sabía si había hecho bien. Uno no es estúpido, uno sabe que algo pasó, pero no logré conocer las implicaciones hasta que crecí y tuve una hija. Uno sabe que ella está expuesta a que le pasen ese tipo de cosas y hay que enseñarla desde chiquita muy bien para que sepa».

Frank Ajete Pidorych, exfiscal y exjuez cubano, explicó sobre la posibilidad real de un procesamiento penal para el cantautor: «El tiempo de prescripción para el delito de violación queda fijado en un término no menor a los 15 años. La culpa no prescribe, la afrenta no prescribe, el daño no prescribe».

Insistió además en que «el hecho (en el caso de Bécquer) es perseguible, y su persecución no solo es procesalmente viable, sino socialmente necesaria».

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